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Fobias, miedos que traspasan la frontera del temor

Una fobia es un estado emocional o psicológico en el que se padece un miedo irracional ante una cosa, situación, animal o lugar. Este estado origina una completa incapacidad a la hora de enfrentarse a lo temido, y supera con creces a cualquier pánico o temor corriente. El término ha acabado por degenerarse, y en muchos casos se ha alejado de su significado original. Hoy día también es usado para designar un sentimiento de odio o rechazo basado en los prejuicios (véase homofobia o xenofobia), que también tiene su componente de miedo

 

Una fobia no es simplemente el temer algo, sino el hacer que ese miedo marque tu día a día. Las fobias hacen que problemas o situaciones cotidianas se hagan mayores en tu mente de lo que son en realidad. Hay gente, que por haberse quedado encerrada en un ascensor, acaba por coger miedo al usarlos, pero llegado el caso es capaz de subirse y hacer uso de este. Pero una cosa muy diferente es no poder subirse a cualquier ascensor. No por no tener la capacidad de hacerlo (no es muy complicado pasar una puerta y pulsar un botón), sino por haber desarrollado tal grado de pánico que el simple hecho de ver un elevador les produce una sensación de estrés y malestar. Esta fobia en concreto, la  fobia a los ascensores no tiene un nombre específico, sino que es una mezcla entre la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) y la acrofobia (miedo a las alturas).

Las fobias están influenciadas por factores genéticos y ambientales

No hay una causa determinada que produzca una fobia. Están influenciadas tanto por factores genéticos como ambientales o la mezcla de ambos, pero siempre viene precedida de un estímulo que causa sensación de estrés en el que la padece. El estrés suele ir acompañado de mareos y todo lo que esto conlleva (aumento del ritmo cardíaco y de sudoración, nauseas, dolores en el pecho y temblores). No hay forma de predecir la predisposición a padecer una fobia, al igual que tampoco hay un tratamiento científico contra esta. La única manera de paliar sus efectos es enfrentando al que la padece a sus miedos, siempre de manera gradual y bajo supervisión médica, si bien es cierto que la mayor parte de estos miedos acaban por desaparecer con el paso del tiempo. No hay pruebas genéticas reales de la “transmisión del miedo”, pero es innegable que una fobia padecida por un progenitor es muy susceptible a ser padecida también por los descendientes, ya sea por genética o por el hecho de estar en contacto con esa persona. El ambiente también juega un papel muy importante en la aparición de una fobia. La principal causa por la que en su mayoría se desarrollan es indudablemente una situación traumática que marca a la persona, que proviene tanto del entorno como de las personas que tiene alrededor. Las tradiciones también pueden marcar el origen de una fobia, como por ejemplo la aracnofobia en la antigüedad, miedo muy recurrente al ser las arañas capaces de causar la muerte.

 

Una de las fobias más comunes hoy día es la fobia social, muy recurrente sobre todo en adolescentes, y también conocida como trastorno de ansiedad social. Las personas que padecen esta fobia, como su propio nombre indica, tienen miedo a las situaciones sociales y todo lo que ello conlleva (interacción con personas, hablar en público, conocer gente o simplemente estar en un lugar lleno de personas). Los síntomas no suelen ser tan extremos como en otros casos de fobia, ya que los mareos son escasos y predominan los síntomas  con la ansiedad, tales como sudoración excesiva, tartamudeo, temblores y dificultad para respirar. Pese a ello, en muchos casos los mareos y la fatiga también se presentan. Fobia-2La persona que lo padece tiene un miedo constante a hacer el ridículo en público, y tiene la sensación de que va a errar en cualquier momento. Perder el habla, olvidar lo que iba a decir, creer que todos le están mirando, o sentirse apartado son algunos de los sentimientos que suelen percibir las personas que padecen este trastorno. Como es lógico, las personas con una gran timidez son más propensas a tener fobia social. Hay muchos tratamientos contra este tipo de miedo, empezando por fármacos inhibidores o antidepresivos y llegando a terapias grupales o individuales, para intentar minimizar al máximo la timidez.

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