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Internet y muerte: historia de un noviazgo incipiente

Este artículo te interesa por dos motivos; uno, posiblemente seas adicto a alguna red social. Dos, todos vamos a morir, tú también, es un hecho.

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Según un estudio del IAB (Interactive Advertising Bureau) pasamos una media de tres horas al día – y algo más- en redes sociales. Además del chismorreo propio al patio de vecinos destinamos gran parte de ese tiempo a difundir información personal de manera más o menos consciente. Fotografías dionisíacas, corazones aquejados que ahogan sus penas en multitudinarios “Me gusta”, la hora del té al estilo Nashville o la culminación del autorretrato posmoderno. En Internet todos somos portadores de una identidad construida a partir de segmentos del mundo sensible (Platón revolviéndose en su tumba). Lo que somos y lo que queremos parecer. En fin, que nunca has estado tan sexy/interesante como en tu foto de perfil, y lo sabes.

El adiós en las redes sociales

Así son las cosas del mundo digital, una oda constante a la existencia feliz. Viva la vida. Pero todo tiene su final y hemos venido a hablar de ello. Como dicen en México “en este mundo matraca de morir nadie se escapa”, tampoco en Facebook.

Ghosts in Mexican Culture

Ghosts in Mexican Culture

En la actualidad esta red cuenta con más de 10 millones de perfiles que pertenecen a personas fallecidas. Una realidad que ha originado la puesta en marcha de diferentes acciones que pretenden afrontar esta delicada circunstancia. Si te mueres tus familiares podrán eliminar tu cuenta o convertirla en una cuenta conmemorativa. Nadie publicará en tu nombre ni recibirás mensajes privados pero tus amigos pueden homenajearte públicamente en tu muro -“Si queréis los mayores elogios, moríos” reza el epitafio de Poncela-. Es verdad, existen ciertas limitaciones pero no te preocupes, tienes otras opciones. Por ejemplo, con la aplicación If I Died puedes dejar programado contenido para cuando hayas pasado a mejor vida. De este modo, si eres de esas personas a las que le gusta dejarlo todo atado o abanderas el Do it yourself como modelo existencial, podrás descansar en paz. Genera y almacena comentarios, imágenes e incluso vídeos y designa a una persona de confianza encargada de certificar tu muerte en la aplicación. Una vez hecho este trabajo solo tendrás que abandonar la vida terrenal y listo.

El pasado mes de Febrero Facebook anunció a sus usuarios la posibilidad de nombrar a un heredero digital. Un amigo o familiar que en caso de tragedia estará autorizado a gestionar tu identidad online en la plataforma. De momento esta opción solo se implementará en Estados Unidos pero ya sabes, todo llega. No solo Facebook se ha preocupado por estos asuntos, ni siquiera ha sido el primero. En el año 2013 Google se convirtió en el primer gigante de internet en poner a disposición de sus usuarios el servicio del albacea digital, para la administración post mortem de sus diferentes posesiones, cuentas de gmail, contenido almacenado en la nube, etc. Puedes acceder a él a través del Gestor de cuentas inactivas de Google. Otras redes sociales como Twitter o Instagram ponen a disposición del usuario el derecho al olvido. Los familiares del fallecido podrán eliminar sus perfiles tras los trámites pertinentes.

Nuevos servicios para nuevas realidades. Las empresas de gestión after-life forman ya parte del presente. Tell me bye es una startup española constituida en el año 2014 que permite a los usuarios elaborar un testamento de sus posesiones digitales; artículos almacenados en Dropbox, monedero virtuales que quedaron abiertos en Paypal o Amazon, colecciones musicales de iTunes, etc. Un texto con total validez legal que asegura tu legado de bytes y lo envía de forma póstuma a tus seres queridos.

Así están las cosas. Parece que ha llegado el momento de reflexionar sobre qué tipo de fantasma digital quieres ser -en un futuro muy lejano, por supuesto-. ¿Qué pasará con esa versión de ti mismo configurada a partir de porciones de tu ego?¿Cuál será tu legado?

El duelo digital

Si internet ha modificado la manera en la que somos felices o nos enamoramos es lógico pensar que también afectará al modo en el que sufrimos y afrontamos el duelo. Actualmente es posible pasear por un cementerio online y visitar los muros del recuerdo. Panteones privados donde familiares y amigos rinden homenaje a aquellos que partieron sin retorno con imágenes y dedicatorias.

Derecho al recuerdo e inmortalidad digital, conceptos que hasta hace poco podían parecer más propios de un universo Blade Runner y que probablemente formen parte habitual de nuestro futuro próximo. Antes de despedirme os dejo una recomendación que todo esto me ha hecho recordar. Y ahora sí, sin más dilación y tomando las palabras del epitafio de Mel Blanc -la voz de Bugs Bunny- ¡Eso es todo, amigos!

The End. / Libre Derecho

4 comentarios

  1. ¡Genial! Me ha encantado 🙂 Escribes muy bien Ana

  2. Pensaba que era un artículo sobre los problemas que traen las redes sociales al amor. Pero me ha sorprendido para bien.

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