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Rafa Castaño: “Pasapalabra me parece un concurso más difícil que Saber y ganar”

Fan incondicional de los concursos televisivos desde pequeño gracias a Saber y ganar, Rafa Castaño (Sevilla, 1990) acaba de cumplir cien ediciones en ese concurso que cuando era chico respondía frente a la pantalla. Castaño, aparte de ello, es licenciado en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y miembro del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Sevilla

Eres guapo, inteligente, con dinero, con suerte en la vida: eres bético, de Triana, amigo de un ser inmortal como Jordi Hurtado: ¿eres el yerno ideal que todos padres querrían para sus hijas?

Yerno ideal no sé, pero cuando te paran por la calle sí que se nota que Saber y ganar es un programa que ven sobretodo personas mayores. Aparte de eso yo no me considero ni yerno ideal ni nada, es un momento muy especial en mi vida en el que la gente me conoce e incluso me ha dado la oportunidad de conseguir trabajo.

En una entrevista para Diario de Sevilla dijiste que “ibas a guardar el dinero hasta que consiguieras trabajo”. Una vez logrado lo dicho, ¿qué has hecho con el dinero que ganaste en Saber y ganar?

Lo primero que hice cuando tuve trabajo y era consciente de que iba a tener una fuente de ingreso estable durante unos meses fue independizarme. También te tomas la vida de manera más relajada, yo no quería gastarme el dinero sabiendo que en unos meses me podría quedar en números rojos porque aunque tú quieras ahorrar a lo largo de los meses vas gastando y yo quería controlar eso.

“Magnífico” es señalado por la RAE en su tercera entrada “como título de honor para algunas personas ilustres”. ¿Cómo llegaste desde Triana a ser magnífico de toda España de Saber y Ganar en 2015?

Es curioso porque yo Saber y ganar lo llevo viendo en mi casa desde pequeño, no de forma continua, lo he visto por rachas, pero es cierto que yo de pequeño quería ser mayor para concursar en la tele y también me impulsaba a saber y a leer más. ¿Cómo se llega? Primero teniendo la poca vergüenza de mandar los datos y que te llamen y segundo con mucha ilusión pero pensando siempre programa a programa y sin ser consciente de que soy magnífico que es una mención especial que te hace un programa (y para los que vemos el programa es algo muy importante), pero nada más allá de eso ya que en la vida real para ser magnífico hay que ganárselo día a día.

(En Saber y ganar aquellos concursantes conocidos como Magníficos son aquellos que superan la barrera de los 7000 puntos).

Rafa Castaño Saber y ganar
¿Con qué finalidad te presentaste por primera vez a Saber y ganar?

Yo creo que con la misma que todo el participante: lo ves en tu casa y vas viendo que respondes preguntas y que las aciertas. Entonces la finalidad no estaba muy determinada hasta el décimo o undécimo programa que es cuando estás cerca de ser magnífico. Sigues con los pies en la tierra pero piensas “me haría ilusión ser magnífico”. Y una vez eres magnífico, el programa cincuenta o el cien en el que te homenajean con especiales quedan lejísimos. La única forma de aguantar allí es yendo programa a programa porque el momento en el que te confíes, te vas al Reto y si no lo superas te vas. Entonces, ¿finalidad? me hacía ilusión ser magnífico, y una vez lo conseguí disfrutar lo máximo posible y sufrir lo menos posible.

¿No tenías ningún objetivo económico cuando mandaste tus datos el primer día?

Fui en una situación en la que acababa de terminar la carrera, estaba con el máster pero no veía mucha esperanza de futuro, entonces yo sabía que si participaba podría obtener beneficios que me sirvieran como colchón durante unos meses. Un programa que en comparación con otros da tan poco, pues realmente no piensas en ello, lo piensas cuando te llega el recibo del banco. También me parece bien que cuando mandas tus datos tampoco te lo pregunten porque a lo mejor hay gente que quiere conservarlo de cara al futuro. Y en los programas si te fijas casi nunca hablan de euros, siempre hablan de puntos salvo alguna vez que a Jordi (refiriéndose a Jordi Hurtado) se le escapa.

Valora de 1 a 10 la dificultad que tiene para ti el concurso.

Un siete y medio. Es un formato que tiene un problema: hay días donde puedes acertar a lo mejor ocho de diez y el día siguiente no aciertas ni una. Te mentiría si te dijera un diez: si fuera un sobresaliente no habría durado ni un programa pero tampoco te voy a decir que un tres porque es un programa donde se sufre y donde tienes que luchar.

¿Es Saber y ganar el concurso más complejo de la televisión española?

Quizás complejo en el sentido de mantenerte por esto que he dicho de acertar muchas respuestas en todos los programas. A mí sinceramente me parece más difícil Pasapalabra y te voy a decir por qué: en Saber y ganar el que queda último va al Reto y depende de sí mismo: si acierta las siete definiciones se queda. En Pasapalabra son veinticinco letras: si aciertas veintitrés significa que lo has hecho casi perfecto, pero si el contrincante acierta una más es que te vas, y ya no dependes tanto de ti mismo.

¿Es para ti el programa menos vistoso (o interesante) de la televisión pero en el que más se aprende?

Para mí es muy interesante. Es verdad que tenemos asociado como vistoso a las luces, al espectáculo, pero yo creo que por encima de eso Saber y ganar tiene un valor muy importante y es precisamente eso, que es el programa en el que más se aprende. Hay gente que no lo ve solo por concursar desde casa sino también para aprender cosas que se dan en el instituto, cosas a lo mejor más allá de la cultura general. Solo por el simple hecho de que una persona vea el programa y que no haya podido ir a clase en su momento, a mí eso es lo que me parece más importante.

¿Qué le dirías a esa gente que le gustaría presentarse a Saber y ganar pero no lo hace por temor al grado de dificultad del programa?

Primero les diría que cuando mandan sus datos y les llaman por teléfono hacen un casting con preguntas de cultura general. Yo les recomiendo que llamen, el “no” ya lo tienen, y si pasan el casting que vayan allí sin miedo y sin nervios. Si de verdad les hace ilusión ir, creen que merecen una oportunidad y piensan que pueden hacer un buen papel que llamen, ¿por qué no?

Estás a punto de alcanzar tu programa 100. ¿Te ves siendo el cuarto concursante que llega a los 200 programas en los diecinueve años de historia de Saber y ganar?

Hay que ir programa a programa. Pero te digo que cuando llegas al programa centenario, ellos esperan un tiempo para volver a llamarte. Yo en el programa 200 no pienso, pienso en el siguiente programa. Si llegase al programa 200 no me lo creería, igual que no me creo cómo estoy ahora. Todavía no lo tengo asimilado hasta que cuando estoy viendo el programa en mi casa pienso ¿cómo he aguantado tanto?

¿Qué diferencia hay entre el Rafa Castaño que entró y el Rafa Castaño que eres hoy?

La principal diferencia es que el Rafa Castaño que soy hoy tiene trabajo y se ha independizado. Yo acabé la carrera en 2013 y para cualquiera que haya acabado la carrera de Periodismo en 2013 el panorama era desolador. Ha sido también una plataforma para que la gente me conozca y entonces eso también me relaja en mi situación laboral porque a lo mejor hay gente que me ve en la tele, me tienen alta estima y me valoran y eso para mí es lo más importante. Tampoco voy por la calle con gafas de sol ni muchas joyas de oro. Es verdad que quizás soy más celoso en esa parte de mi vida que no se ve en la televisión y que quiero controlar. Me siento más observado cuando pongo cualquier cosa en Twitter o Facebook y eso está bien porque quiero llegar a más gente que se hace una idea de cómo soy por lo que se ve en la televisión. Me incomoda porque esa imagen no se adapta a lo que realmente eres y realmente tienes miedo a no cumplir las expectativas y hasta decepcionar a quien te sigue.

¿Te ha abierto muchas puertas tu paso por el formato de Televisión Española?

Laboralmente me ha abierto muchas puertas. Me ha dado la oportunidad de que la gente me conociera y de conseguir un trabajo. También te abre puertas en el sentido de conocer a personas  muy interesantes como antiguos concursantes a los que admiro y con los que quedas si vienen a Sevilla y eso te abre muchas puertas como persona y como profesional porque por ejemplo luego hay gente que te pide colaboraciones para otros sitios.

Tras superar el programa cincuenta, Rafa Castaño fue invitado por parte del Real Betis Balompié a disfrutar en un partido en el Benito Villamarín. En la imagen aparece acompañado por Rafael Gordillo, presidente de la Fundación del Real Betis y por Juan Carlos Ollero, ex-presidente del Real Betis Balompié.

Tras superar su concurso personal número cincuenta, Rafa Castaño fue invitado por parte del Real Betis Balompié al palco del Benito Villamarín. En la imagen aparece acompañado por Rafael Gordillo, presidente de la Fundación del Real Betis y por Juan Carlos Ollero, ex-presidente del Real Betis Balompié.

¿Cuáles son las claves para entender el éxito constante del concurso?

La primera de ellas es que se aprende. Viendo Saber y ganar te enteras de cosas consideradas como conocimiento valioso. El formato también permite a un concursante que se queda mucho tiempo formar parte de tu vida porque se van desarrollando aspectos de su personalidad y por cómo se comporta, por las cosas que te puede aportar… Y también porque Jordi Hurtado es el alma del programa. Es un mito popular. Me ha pasado a veces en el aeropuerto o tras coger un taxi que he dicho que iba para concursar en Saber y ganar y no sabían lo que era hasta que les he dicho que lo presentaba Jordi. Este concurso solo puede pasar en la televisión pública porque no tiene tanta audiencia como otros formatos similares, pero tiene una audiencia más que fiel que va a estar ahí pase lo que pase.

Además de Saber y ganar has estado en Pasapalabra. ¿Tienes pensado ir próximamente a algún otro concurso?

Ahora que tengo trabajo es más complicado. Yo me considero pluriempleado: tengo por un lado mi trabajo y también me considero “concursista” y yo mando mis datos a todos los concursos que hay y por haber, porque es lo que me gusta, porque es una forma de pasárselo bien, también para poder ganar algo de dinero que nunca viene mal. Cuando tenga una situación más tranquila sí, sin duda intentaré ir a cualquier otro.

Más allá de tu papel en los concursos, tienes una licenciatura que es la de Periodismo. ¿Cómo ves el momento actual de la profesión periodística?

Muy complicado. Yo empecé la carrera en 2008 que fue el primer año de la crisis y cada año yo veía que la cosa iba a peor. Y a pesar de que sigan apareciendo muchos medios online, siguen cerrando muchas redacciones, siguen habiendo muchos despidos en medios de comunicación. He escuchado una frase de Bertol Brecht que podría aplicarse muy bien a la época en la que vivimos. Brecht dijo que “crisis es aquella época en lo que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Y yo pienso que vivimos una época en donde los medios clásicos llevan años perdiendo audiencia, perdiendo beneficios, y como estamos acostumbrados al todo gratis, internet no ayuda, mientras que por otro lado los medios modernos no terminan de ser suficientemente rentables. Entonces para mí el momento es muy duro, y cuando pase el tiempo y se estudie será muy interesante, pero estar viviéndolo no es tan interesante. Para alguien que acaba de terminar la carrera de Periodismo es un momento muy difícil por lo que supone meter la cabeza en el mundo laboral actualmente.

¿Qué crees que falta y qué crees que sobra en la profesión?

Sobran medios que considero que viven en su burbuja, son muy partidistas. Y también pienso que sobra orgullo, orgullo en el sentido de que los medios clásicos llevan muchos años sin querer renovarse porque creían que les iba a seguir yendo bien y se ha visto que no, se ha visto que son medios con una cantidad de receptores importantes pero que han perdido mucho poder. ¿Qué falta? Arriesgarse, falta un modelo claro de financiación, que no existe aún, y falta tranquilidad en el sentido de que lo bueno de esta época es que salen muchos formatos nuevos, se experimenta mucho, y experimentando es cómo se sale, haciendo cosas que antes no se hacían y el problema es que hay mucha prisa para que funcionen ya cuando a lo mejor son formatos que necesitan tres o cuatro años para funcionar. Y falta también que la profesión sea valorada de verdad porque es una profesión muy exigente y una persona con un trabajo precario ha trabajado con unas condiciones laborales que no han estado dignificadas para nada. Sobra orgullo, y falta tranquilidad, riesgo y dignificar el periodismo actual.

¿Cuál es el consejo que le daría para los que estamos estudiando o se plantean estudiar periodismo?

Es una carrera importante, pero mi principal consejo es que se desprendieran de la idea que tuvieran sobre el periodismo antes de comenzar la carrera porque se pueden decepcionar. Mi experiencia me ha enseñado que la carrera te da una visión crítica fundamental al vivir en el mundo que vivimos rodeados de medios de comunicación y de redes sociales y hay que intentar valorar siempre el que no seas engañado. El otro consejo es que tengan poca vergüenza, que si tienen una ilusión que luchen. Fallarán y fallarán muchas veces, pero que sigan porque de las malas experiencias también se aprende. Por supuesto les diría que disfruten, porque la etapa universitaria es la mejor que hay y que aprovechen el tiempo libre que tienen: ese tiempo y esas opciones para poder leer, ver cosas, viajar, es un tiempo que ahora mismo tienen y que en un futuro seguramente no tendrán al menos en cuanto a tiempo libre.

Héctor Fernández, presentador del programa Al primer toque en Onda cero comentó una vez que “antes la opinión era una pequeña parte del periodismo y actualmente el periodismo es una pequeña parte de la opinión”. ¿Qué piensa sobre ello?

Completamente de acuerdo. Eso se debe precisamente a que no se cuidan, o por lo menos no se pueden cuidar tanto los contenidos periodísticos ya sea por las condiciones o por las exigencias del mercado, y se tira de opinión porque es lo más fácil. Opinar puede hacerlo cualquiera. Opinar no significa que tu opinión sea buena o que sea fundamentada. Para opinar de verdad tienes que buscar la información y eso implica horas. Estamos tirando demasiado de opinión de barra de bar, de tertulia. El periodismo de tertulia aparece porque es mucho más barato que otros formatos, y estamos en un momento en el que las televisiones están perdiendo dinero y tiran de ellas, extendiéndose al resto de medios. La opinión es necesaria, pero es cierto que hay mucha opinión basura y la opinión debe ser fundamentada.

¿Qué siente cuando ve, lee o escucha a profesionales como Eduardo Inda, Francisco Marhuenda, Tomás Roncero o Manolo Lama?

En el caso de los dos primeros creo que eso es lo que vende. Lo importante en las tertulias es que hayan dos posturas enfrentadas para que hayan discusiones y ambos personajes te garantizan eso más allá de que digan auténticas barbaridades. En el caso de Roncero y Manolo Lama es un poco consecuencia de lo que denunciaba José María García, quien había dignificado el periodismo deportivo y denunciaba que éste se había convertido en un periodismo forofo. Son personas que prefieren hablar media hora de lo que hace Cristiano Ronaldo a contar algo interesante. Roncero es precisamente eso, un madridista que trabaja en un periódico. A los madridistas les gusta porque habla bien del Madrid y a muchos les gusta por el morbo, por saber qué barbaridad ha soltado. Con Manolo Lama el cambio se ha notado sobre todo en los últimos años cuando era un fuera de serie. A pesar de todo son profesionales. Y yo por ejemplo siempre digo que una de las personas que mejor saben comunicar en este país es Jorge Javier Vázquez, te puede gustar o no, pero es un profesional que consigue llegar a mucha gente. Y no quiero menospreciarles, pero el periodismo que yo defiendo no es ese.

¿El destape de los Papeles de Panamá nos hace tener todavía un poco de esperanza en la profesión periodística?

Es uno de los debates que hay sobre el periodismo. Este caso es gracias a la colaboración de periodistas de muchos países. Se está hablando de un modelo de periódico nacional que denuncia aspectos nacionales se ha perdido porque las empresas multinacionales hoy en día están por varios países del mundo. Estos son los casos que dan esperanza al mundo precisamente por eso, porque varios periodistas de varios países se pongan de acuerdo. Si hablásemos solo de los escándalos de un país pues mira… Pero al ser una colaboración, por ejemplo el español que se va de España para que no informen de él se va a otro país y ya está, pero en cuanto el resto de países hablan sobre él ya no se sentirá tan seguro porque sabe que los españoles están colaborando con otros países. Da esperanzas sobre el periodismo pues sí. Pero no podemos equivocarnos y reducir el periodismo a eso. También hay gente humilde en prensa local que cuentan historias muy interesantes de ámbitos muy pequeños y dan esperanza. Yo intento ser optimista dentro del pesimismo que hay.

Por último, y aunque sea una de las preguntas que más te repiten, no me resisto a preguntarte por Jordi Hurtado. ¿Cómo es de cerca? ¿Cuál es su secreto?

Él dice que su secreto es comer mucho chocolate negro. Cuando yo fui era una de mis curiosidades porque tiene una forma de ser muy histriónica, pero nada más lejos de la realidad, es un papel. Jordi Hurtado lleva casi dos décadas presentando un programa y se preocupa por todos los participantes, intenta relajar el ambiente. Es muy amable, muy simpático y tengo un gran aprecio por él y por mucha gente del programa a la que le coges cariño. Jordi es el que sale pero hay mucha gente que no sale y hacen que lo puede ser un Vía Vrucis sea una etapa muy bonita de tu vida.

2 comentarios

  1. Muy interesante, tanto las preguntas como las respuestas.
    Gracias por compartir!

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