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El Principito y Don Quijote.
El Principito y Don Quijote.

Cervantes lo sabía

Cervantes lo sabía. Sabía que la sociedad es fría e injusta, que el egoísmo es el rey y la jerarquía es la ley. Afortunadamente no muchas de las costumbres de entonces han pasado a nuestros días. Pero me atrevo a decir que el manco de Lepanto al escribir su universal sátira estaba leyendo el alma humana como un libro abierto, escupiendo sobre ella y sobre el futuro que le aguardaba.

Sabía que el ser humano iba poco a poco a volverse rutinario, conformista, dócil. Y así ha sido. Nuestra sociedad es un reloj, desde que nacemos se nos talla como engranajes perfectos que son conducidos a su destino: el buen funcionamiento de la maquinaria. Y no podemos salir de ahí. Científicos dicen que al día escuchamos entre 10 y 200 mentiras al día. Pues me parecen pocas en comparación con la cantidad de quejas que salen de boca de todos en sólo 24 horas. »Estoy muy cansado»; »Deja de hacer eso»; »¿Por qué hay que trabajar tanto?»; »El mundo es muy cruel»; »Estamos rodeados de sinvergüenzas»; »El país se va a la mierda». Son perlas de sabiduría diaria, producto de esta sociedad que la única salida que nos da es el secretar veneno. Un mundo feliz, ¿no es así?

Por eso nos ha dejado este mensaje. Del que no se nos habla. Si la sociedad está loca, entonces ¿quién es el loco? Alonso Quijano no lo era, desde luego. Nuestro amigo Quijote estaba harto de la vida rural española de la época. Era un hombre de alcurnia, sí, pero las tediosas tareas diarias le empujaron a entregarse a las novelas de caballerías. Críticos, profesores, ilustres todos dicen que una de las maravillas del Quijote como obra es que ataca a las sobreproducidas novelas de caballería de la época. Y yo, en mi ignorancia, defiendo que no es así.

Yo sostengo que Cervantes estaba agradeciendo a las novelas de caballerías ser una válvula de escape. El mundo es aburrido e insoportable. Quijote lo vio, y antes que él, su autor. Entreguémonos a la fantasía, sin frenos, sin miedos, sin juicios y sin mapas.

Quijote vio en un humilde rechoncho a un escudero y futuro rey. En molinos vio gigantes y demonios. En el estudioso, un honorable caballero rival. Y princesas en campesinas. Ese es el mensaje. Si odias y estás cansado de la sociedad y la rutina a la que te han empujado, cierra la boca, deja de quejarte, y convierte cada paso en una aventura.

¿Odias levantarte cada mañana para ir al trabajo, instituto o universidad como un borrego? Ve en bicicleta, imagina que emprendes el vuelo, que nada puede cortar tus alas, que no vas a afrontar la rutina, que vas a entrenar por crecer por dentro y por fuera, que te estás construyendo como un valeroso caballero. Seas quien seas, hombre, mujer, alto, bajito.

¿Te da pereza hacer ejercicio? Date cuenta de que tu cuerpo está hecho de los cuatro elementos. Toma conciencia en cada kilómetro corrido de que eres Aire, que llena tus pulmones, Agua que corre por tus venas y te da fuerza,  Fuego que arde en tu corazón y prende la maquinaria y  Tierra, no,  Roca que sostiene y da fuerza a tus piernas y brazos.

¿No quieres estudiar para un examen? Deja de pensar en los exámenes como pruebas de conocimiento. Son pruebas de valía. Y no hacia el que te evalúa, sino para tiEs la oportunidad de demostrarte a ti mismo que nada puede pararte, que aunque lo odies, cada herida y gota de sudor derramada te hace más fuerte.

¿Estás cansado del panorama político? Tira tus ideales por la borda. Que más dará el color de cada uno. Dejemos a un lado la cultura del enfrentamiento y el odio contra nuestros hermanos. Analizadlo como una batalla de reyes, vislumbrad cada trampa y estrategia.

Amigos míos, compañeros de armas, muchos me tachareis de demagogo, de iluso y de patán. Que no soy consciente de los problemas del mundo real y de la situación de cada persona. Pero vuelvo a decir que estáis equivocados. Porque como decía el zorro en El Principito:

«He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos».

Yo os digo ahora que lo visible a los ojos es menos aun, es despreciable. Porque a todos nos gusta evadirnos leyendo un buen libro, jugando un divertido videojuego, viendo una entretenida serie o una espectacular película. Pero evadirse no deja de ser huir si no extrapolamos. Porque si nos dedicamos a criticar y a enfrentarnos con otros por cada cosa que experimentemos, no podremos regocijarnos por nuevas experiencias. Porque si nos volvemos fríos y cínicos respecto al día a día, es imposible poner un pie en el mundo con ilusión.

Y si le ponéis ilusión y fantasía a cada gramo y paso de vuestra vida os garantizo que cuando llegue la hora de rendir cuentas con la realidad estaréis preparados. Que cuando vengan las verdaderas desgracias y no las chorradas de la rutina, estaréis preparados por dentro y por fuera. No luchéis por vuestros sueños, vivid en uno.

 

 

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