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Crítica: Psycho-Pass

Psycho-Pass

¿Tener libertad para hacer todo lo que quieras o sentirte protegido? ¿Existe el bien y el mal o solo tonos grises? 

Desde el principio de los tiempos ha habido una creciente lucha entre la libertad y la seguridad, inclinándose la balanza hacia una u otra dependiendo de los eventos ocurridos. Muchas han sido las medidas para aumentar la seguridad en un país, varias de las cuales cortaban la libertad de sus habitantes, pero ¿y si para conseguir la seguridad simplemente pudiéramos medir la psique de las personas y así observar quien tiene posibilidades de transformarse en un criminal?
En ese tipo de mundo se mueve la serie Psycho-Pass, serie policiaca y futurista creada de mano de Production I.G, cuyo guión corre a cuenta del gran Gen Urobuchi (Mahou shoujo madoka magica) y su dibujo es trabajo de Akira Amano (Katekyo Hitman Reborn¡)
En el mundo futurista de psycho-pass nos encontramos con un Japón que ha cerrado sus fronteras y ha creado un escáner psicosomático (el cual da nombre a la serie) capaz de medir al instante la personalidad, estado mental y “coeficiente de criminalidad” de una persona, entendido este último como las probabilidades de que alguien cometa un crimen, el cual le asignará un color a cada persona, aunque este puede variar. Todo el sistema del mundo gira en torno a este escáner, siendo las personas atractivas aquellas que tienen un color claro en su psycho-pass, pudiendo optar a mejores trabajos respecto a esto etc. De esta manera, la forma para controlar el crimen es encerrar y dar tratamiento psicológico a aquellos que tengan un coeficiente de criminalidad alto. De esto se encargan los Inspectores y ejecutores.

Akane Tsunemori

Akane Tsunemori

La serie nos pone en la piel de Akane Tsunemori, una inspectora novata que es asignada a la unidad 1. Al cargo de los inspectores están los ejecutores, personas con un alto coeficiente de criminalidad que en lugar de estar encerrados han preferido ser usados como “peones” por los inspectores, aunque nuestra protagonista los tratara como humanos e intentara comprenderlos. El principal ejecutor y co-protagonista de la serie es Shinya Kogami, el cual quiere acabar con el asesino de un antiguo compañero. Para realizar su tarea los inspectores cuentan con un arma, el Dominator, una pistola de energía que solo permite disparar contra personas con un determinado coeficiente criminal aturdiendo a la víctima. Si el coeficiente es demasiado alto el dominator pasara a modo letal desintegrando al objetivo. Los ejecutores pueden usar también los dominators siempre que tengan permiso de su inspector.

Shinya Kogami

Shinya Kogami

En los inicios de la serie podemos ver casos para familiarizarnos con el mundo, hasta que aparece la nemesis de Kogami, Shougo Makishima, un antagonista carismático como pocos. Tras este punto observaremos el increíble duelo psicológico entre makishima y kogami, siendo un espectáculo para los sentidos.
Pese a ser una serie policiaca y de acción, existen constantes referencias a la literatura (“El corazón de las tinieblas”, “Un mundo feliz”, “1984”) y la filosofía (Descartes, Nietszche), nombrando autores y obras reales para ilustrar los pensamientos de los personajes o para comparar las situaciones en las obras con el gobierno.

 

Shougo Makishima

Shougo Makishima

La serie cuenta con dos temporadas de anime, una película, un manga y su propio videojuego. La primera temporada ha sido licenciada en nuestro país de manos de Selecta visión y podéis encontrarla en el catalogo de Netflix. También licenciaran su segunda temporada en el futuro según su página web.
En mi opinión, esta es una serie de una calidad muy alta, consiguiendo enganchar al espectador muy pronto. Si bien es verdad que sus 3 primeros episodios son introductorios y quizás no despierten tanto interés como el resto, me gustaría pedir a todos los que os aventuréis a verla que le deis una oportunidad. Muy recomendada si te gusta la acción, las referencias intelectuales, las distopías y los duelos psicológicos.

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