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Francisco Núñez Roldán, la literatura por un escritor

El escritor Francisco Núñez Roldán nos da su punto de vista sobre el oficio de la escritura y sobre la literatura

Francisco Núñez Roldán. Foto: Cedida

Francisco Núñez Roldán. Foto: Cedida

Francisco Núñez Roldán, madrileño afincado en Sevilla desde los once años, es catedrático de inglés, aficionado a la historia, el arte, la música clásica y también a los viajes, sobre todo si es por espacios naturales. Aunque su trayectoria profesional se haya centrado en la docencia, también se ha adentrado en el mundo de la literatura.

En cuanto a su recorrido poético, cabe destacar que Francisco es uno de los miembros fundadores de Cuadernos Roldán, agrupación independiente y autofinanciada por sus socios, cuyo objetivo es compartir experiencias poéticas y editar libritos de poesía e ilustraciones dirigidos cada uno por una temática concreta.

Sobre su producción novelística, su especialidad es la novela histórica, con ocho obras bajo su nombre. Algunas de ellas son La sota de sombras (1995), El enigma de los guerreros de bronce (2004), De Algeciras a Estambul (2009, Premio Ateneo de Valladolid) o su última novela Jaque al peón (2014, XVII Premio de Novela Ciudad de Badajoz). Este último libro trata sobre los sucesos que se dieron en torno al acceso de Felipe II al trono portugués en 1580, y la intervención del gentilhombre Cristóbal de Moura en dicho acontecimiento.

Jaque al peón, su último libro, ha recibido el XVII Premio de Novela Ciudad de Badajoz

El pasado doce de abril Núñez Roldán visitó el taller de literatura que llevan a cabo varios alumnos de nuestra facultad, con el objetivo de dar su punto de vista sobre la profesión del escritor y compartir su experiencia. El resultado fue más que satisfactorio y muy inspirador.

El punto de vista del escritor:

Francisco comenzó su charla hablando de la vocación. Todos estamos de acuerdo en que el buen desarrollo de una profesión comienza por una vocación y cierto interés, pero quizá sea una idea demasiado arraigada en el imaginario colectivo que la vocación ha de ser fuerte y estar presente desde que somos jóvenes. Para romper este mito, el autor ofreció su experiencia personal: “La vocación no tiene por qué ser inicial, infantil. Yo hasta los 30 más o menos no comencé a escribir”.

Libro. Foto: Jose A. Moreno

Libro. Foto: Jose A. Moreno

Acercándose más al universo literario y centrándose en la profesión del escritor, continuó rompiendo mitos: “Cuando me preguntan que si lo paso bien escribiendo, contesto que no del todo. La escritura lleva detrás un trabajo de investigación considerable”, sin embargo, no quiere decir con esto que le disguste su trabajo. Para hacer comprensible su argumento, y como buen catedrático de inglés, recurrió a una cita del británico Robert Graves: “If you can stand it, it’s paradise” (Si puedes soportarlo, es el paraíso).

“Si puedes soportarlo, es el paraíso.” (Robert Graves)

Ejemplificó esta idea con una referencia a la literatura: “Una vez que superas la dificultad de hacer poesía, es el paraíso”. Dijo de la poesía que es a la literatura lo que un gimnasio al deporte, ya que ayuda a mejorar la capacidad del escritor de combinar palabras eufónicamente.

Núñez Roldán también utilizó pizarra y tiza para hacer llegar su punto de vista alzado por la experiencia: Dibujó una metáfora, un árbol. Con ello pretendía explicar que el escritor, al producir su obra, lo que hace es imaginar los caminos de la vida que podrían haber ocurrido pero no sucedieron (de un tronco parten multitud de ramas, pero aunque nuestra vida termine en una hoja final tras muchas ramificaciones, hay muchas otras más). Además dio el secreto para una buena historia que resulte interesante a la gente: Hacerla creíble y con el mejor léxico posible.

“En la literatura podemos crecer. Es una finca donde podemos cultivar sin límites”

Tras terminar de contarnos este resumen de su experiencia con la literatura, animó a los participantes a lanzarle algunas preguntas para completar su charla:

¿Por qué el escritor se aferra tanto a lo que conoce a la hora de escribir?

Uno se mueve mejor en un campo que conoce. También el escritor puede investigar, por ejemplo, escribí mi último libro porque me topé con una correspondencia entre Felipe II y Moura que me pareció interesante. Si a ello le añades lecturas sobre el tema y un lenguaje cuidado, puede resultar una obra interesante aunque no haya vivido en aquella época. También viajé a Lisboa con mi mujer para empaparme de aquel ambiente y conocer el escenario.

En relación con la novela histórica ¿Cómo se enfrenta el escritor de este género a los posibles lectores expertos en el tema?

Es el riesgo que tiene la novela histórica. Son historias noveladas, por ejemplo, las conversaciones de Braganza y su marido en mi último libro son inventadas. No se sabe nada sobre muchos acontecimientos y es el riesgo que contrae este género. Además el lenguaje no es el mismo, porque la acción ocurrió en otra época y el lector es del siglo xx.

Pero por todo eso es novela histórica, en realidad el libro solo coge el ambiente, aunque depende. Los hay más documentados, menos… Puede que algún lector se indigne por ello, pero hay que complementar los datos disponibles con otros inventados para hacerlo interesante al lector. A las personas nos gusta que nos cuenten cuentos, pero que nos los cuenten bien.

“La novela no es real pero tiene que ser creíble”

Shakespeare con Marco Aurelio y Macbeth, Virgilio con la Eneida, Homero con la Ilíada, los juglares cuando hablaban del Cid… ¿Nos hacen confundir la ficción con los hechos? La historia nos la han contado muchas veces como ficción. La cuestión es hacerlo de manera bonita y mentir lo menos posible. Pero ante la falta de información, hay que inventar.

¿Qué persona es mejor emplear en novela?

Creo que la primera y la segunda persona limitan el pensamiento de los demás. La tercera narra desde fuera. Pero en la tercera también puede haber variaciones, por ejemplo, en Jaque al peón, como tenía la correspondencia entre Felipe II y Cristóbal de Moura, traté a ambos desde dentro y a los demás personajes desde fuera.

¿Es posible la objetividad en la novela?

La objetividad es una pretensión que hay que tener, pero tiene sus límites. Hay veces que interesa más sacar la subjetividad, forma de ver y pensar, y otras no. Todos vemos cosas distintas.

¿Ha tenido problemas a la hora de publicar su obra?

Para conseguir que te publiquen algo es importante presentar tu obra a certámenes, porque a no ser que tengas algún contacto es muy complicado lograr que editen tu novela. También influye el lugar en el que te encuentres, no es lo mismo vivir en una gran ciudad como Madrid que en Sevilla, donde hay pocas editoriales. Este libro ha sido publicado, sobre todo, por haber recibido el XVII Premio de Novela Ciudad de Badajoz.

Aunque también creo que los premios han trivializado la literatura. Por ejemplo, el Premio Planeta “obliga” a la gente a leerlo porque se lo están recomendando al darle el premio. Sin saberlo, la gente se forma en ese código lingüístico, moral… Una novela tendría que verse como una construcción personal, no como quien ve un partido de futbol o un programa de televisión para evadirse. También las editoriales pueden llegar a hacer mucho daño a un escritor si le exprimen demasiado con las entregas, al fin y al cabo son empresas y lo que buscan es tener productos que vender.

¿Qué opina sobre los libros electrónicos y las nuevas formas de publicación?

No hay más remedio que opinar bien porque es lo que nos espera. Puede que resulte exitoso y que termine imponiéndose ese formato, pero nunca llegará a ser lo mismo que un libro en papel. De hecho, en la contraportada de mi último libro hay un código bidi para escanearlo con el teléfono móvil. La tecnología está avanzando en todos los aspectos y en este también.

Al agotarse las preguntas, Francisco comentó que el próximo 23 de abril a las 21h presentará Jaque al peón en la Feria del Libro de Sevilla (Plaza Nueva), cuya asistencia será bienvenida. Tras esto se despidió entre agradecimientos y con una simpática sonrisa dibujada, compartir la experiencia resulta un acto de los más gratificante.

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