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Hallelujah: La singularidad hecha canción

Hallelujah, una canción que ha trascendido años y modas. Un grito al cielo que sigue estando presente en nuestras memorias 

Pocos serán los que sepan reconocer el nombre de Leonard Cohen entre estas líneas. Los mismos que entiendan a Jeff Buckley como su máximo discípulo.
Los tiempos que corren no dejan espacio a melodías ignífugas. Las productoras se empeñan en poner fecha de caducidad a cada cantinela para después sustituirla por otra del mismo calibre. Usar y tirar no debería ser efectivo en terrenos musicales.
Hay baladas que, sin embargo, no entienden de etapas. El arte nunca pasa de moda y no deberíamos sentirnos con el poder de cortar las alas a melodías que hacen caer muros. Ningún talonario debería rasurar las cuerdas de canciones ya inventadas…
Y Hallelujah reniega de este tipo de pactos.

 

OBRA DE COHEN, AUNQUE GRITADA POR BUCKLEY
Hay quien dice que abarca temas puramente religiosos; nada más lejos de la realidad. Habla de una melodía. Algo que el rey David compone y que agrada al Señor. Pero la religión no es el tema central de la obra. Cohen concibe a la vida como una trayectoria de penas y derrotas en la que, si sucumbes a la pasión, acabas malparado. Pese al desenlace, el poeta y cantante concibe a la vida como algo que merece la pena.
Buckley, por su parte, modifica la letra, profundizando en el sentimiento amoroso. Nos habla de la pasión en un ámbito más estricto, defendiendo, como ya hizo Cohen, la fatalidad como única conclusión. Nos muestra el desamor de manera intimista, basándose en lo que podría ser su propia experiencia. Nos explica, en definitiva, que no se concibe a sí mismo como alguien capaz de salir inmune del encuentro amoroso; entendiendo su “Hallelujah” como un grito al cielo. O a la tierra, quién sabe.

Jeff Buckley

Jeff Buckley

 

BUCKLEY, EMBAJADOR SONORO

 

Si bien es cierto que la canción original se ha ganado con creces el rango de “clásico” de la música estadounidense, también lo es el hecho de que la versión de Jeff la catapultó como ejemplo de sentimentalismo musical.

Considerado como una de las mejores voces de la música de todos los tiempos, Jeff ardió a los treinta años. Murió joven, ahogado en el río Wolf; aunque dejándonos un brillante legado: Grace, su único disco de estudio.

Poseedor de una delicadeza y una calidad vocal únicas, con su interpretación nos transmitió la forma en que sentía la música. Fría y rota. Como un encuentro que nunca acaba bien, como un golpe que no rompe.

 

UNA CANCIÓN ATEMPORAL
Hay muchas otras versiones de esta melodía. Bob Dylan, Rufus Wainwright o el galés John Cale, se dejaron la garganta en su canto. Ninguna, sin embargo, es capaz de desentrañar el significado con que Cohen la concibió. Porque existe un lazo inquebrantable entre obra y autor. Inalienable y eterno.

Leonard Cohen

Leonard Cohen

Llantos, experiencias y sabiduría a raudales. Pocas son las baladas que se alcen sobre los parámetros de más de una década. Melodías que no entienden de modas, vaivenes o críticas. Y Hallelujah es la singularidad por antonomasia. Porque hay un resplandor de luz en cada palabra; y porque no importa la que hayas oído antes…

Fría, rota y cortante. Solo una alabanza a la vida.

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