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Análisis y crítica a Merlí: una serie con un trasfondo que te hará ‘trempar’

            El mes pasado finalizó la serie catalana de TV3 Merlí, líder en audiencia cada noche que estrenaba un capítulo y llegando a dejar en un segundo plano en el estreno de su último capítulo al otro gran éxito televisivo del momento:el concurso musical de TVE Operación Triunfo, con una cuota del 18,5% frente al 19,8% del profesor de filosofía (según datos de audiencia de Kantar Media). Después de 3 años de Merlí, he querido dejar aquí una recomendación de la que se ha convertido en una de mis series favoritas. Desde el punto de vista del espectador hay que diferenciar dos tipos de series: valores y el más puro entretenimiento. Saber diferenciar series que te muestran unas ideas y te enseñan algo y series que simplemente matan ese rato que tenemos libre, a pesar que en esta categoría haya series increíbles, sin ir más lejos Game of Thrones, Breaking Bad, Vikings y un larguísimo etcétera.

La serie Merlí de la que os vengo a hablar hoy, es obra de Héctor Lozano. Un hombre que ha dado un golpe en la mesa al crear una gran serie con un presupuesto escaso-en palabras del propio Héctor Lozano en una entrevista con el portal de Internet dedicado exclusivamente a la televisión, FormulaTV-: “La noticia aquí es poder haber hecho con un presupuesto muy bajo, una maravilla como ‘Merlí’, porque ha quedado como si fuera mucho más cara de lo que es”. El creador de la serie estudió el primer curso del grado en filosofía, de ahí la gran presencia de la filosofía en la serie ya que cada capítulo de la serie está inspirado en el pensamiento de un filósofo, pero tuvo que dejarla por los rodajes de la serie. La serie consta de 40 capítulos divididos en 3 temporadas a 50 minutos por capítulo. La primera temporada tratará del primer curso de bachillerato de los alumnos y la segunda y tercera, de segundo de bachillerato. Héctor Lozano ha lanzado la noticia de que se publicará una novela en la que se escriba la serie narrada por Bruno, hijo del principal protagonista de la serie que añadirá novedades a la historia y que se titulará: Cuando fuimos los peripatéticos.

Merlí (Francesc Orella)

La serie comienza con la llegada de un profesor nuevo de filosofía, Merlí Bergeron -interpretado por Francesc Orella– a la ciudad de Barcelona donde vivirá con su madre y de su llegada al instituto Àngel Guimerà donde estudia su hijo (y narrador de la nueva novela), Bruno Bergeron -interpretado por David Solans-. Durante la serie Merlí explicará en cada capítulo una parte del pensamiento de un filósofo y que hará replantearse muchas cosas a nuestros segundos protagonistas, 10 alumnos de la clase de Merlí la cual llamará: los peripatéticos, en honor a un grupo filósofos y en relación a uno de los primeros capítulos de la serie, Merlí es un profesor complejo, provocador (como en muchas ocasiones se jacta de ello en la serie), con moral propia y podría decirse que con una vida sexual y sentimental intensa. Se involucra muchísimo en la vida de sus alumnos y de ahí que las vidas de éstos cambien constantemente en parte gracias a las enseñanzas de su profesor -que intentará ser una especie de Sócrates para ellos- y en parte a la situación que les  estará tocando vivir: el paso de la adolescencia a la mayoría de edad y todas las responsabilidades que ello conlleva, la decisión a tomar tras estudiar bachillerato y la convivencia en sociedad. El personaje de Merlí es el más relevante de la serie ya que representa un ápice de razón en la realidad de los alumnos y en la mayoría de las ocasiones sin comerlo ni beberlo se vuelve involucrado en las vidas personales de los alumnos, con su actitud socrática de crear en sus alumnos un pensamiento crítico los alumnos comenzarán no a pensar mejor puesto que es relativo el pensamiento de cada alumno pero sí a crear un valor importante y que es el principal punto de la serie, a pensar por ellos mismos. En varias ocasiones en palabras del protagonista: “he creado unos monstruos”.

La serie en sí toca diversas temáticas pero cada temporada está enfocada a unos apartados en concreto y que dentro de cada uno se tocan multitud de asuntos. Comencemos temporada a temporada:

Iván Blasco (Pau Poch)

  • En la primera temporada hay dos asuntos principales: el bullying en las escuelas y la convivencia entre los alumnos. Habrá un personaje que marcará el antes y el después en la serie. Ya que de alguna manera representará el discípulo y amigo de Sócrates, Platón. Este personaje es Iván Blasco -interpretado por Pau Poch-, el cual padece el principio de agorafobia que le hará quedarse encerrado en su casa con miedo a salir a la calle. Merlí de nuevo hará de las suyas para ingeniárselas en ser él quien le de clases particulares en su casa e intentar hacer que él vuelva a clase con normalidad y sobrepasar la agorafobia. ¿Lo conseguirá? ¿Por qué es el personaje más relevante de la primera temporada a pesar de no estar ni en el instituto con sus compañeros? La idea del bullying es un factor clave en la sociedad de estas edades ya que este personaje sufrió de ello y por otro de nuestros protagonistas peripatéticos, aunque no nos demos cuenta, los niños son capaces de provocarse mucho daño de ellos. Merlí llevará un proyecto a cabo y en torno la figura de Iván para la convivencia entre los alumnos de la clase respetando las diferencias de unos y de otros. Entre las enseñanzas de los filósofos por Merlí y una serie de acontecimientos que nos llevan a identificarnos con algún personaje de la temporada, la serie comenzaba así enganchando al espectador ya que los acontecimientos que ocurren en la trama de la historia se asemejan mucho a la realidad estudiantil. Y de esta manera llegando al éxito en chocar al espectador con una dura

    Joan Capdevilla (Albert Varó)

    realidad en tan poco tiempo. El tema del bullying es un tema bastante tratado en otras historias, Merlí no es la primera ni mucho menos, pero al tratarlo en un contexto de tiempo y lugar como es el bachillerato en un instituto de 2018, le da un toque especial. La vida de nuestros 10 alumnos protagonistas cambiará mucho en esta temporada y de manera muy radical, entre ellos ‘el’ Joan Capdevilla -interpretado por Albert Varó- y ‘el’ Pol Rubio -interpretado por Carlos Cuevas-, dos alumnos totalmente opuestos en lo que a su economía familiar se refiere pero con serios problemas familiares a resolver, y en los que Merlí no se quedará fuera de ellos como es obvio, cosa que le hará peligrar su posición como profesor en el  Àngel Guimerà. Ambos personajes coinciden en una cosa, un padre con un carácter autoritario que pretender pensar por su hijo haciéndole trabajar para conseguir dinero evadiendo los estudios (porque desde la perspectiva del padre de Pol es lo único que importa, el dinero) y en el caso del padre de Joan haciéndole estudiar lo que el padre quiera sin pensar en los gustos personales del hijo. Las figuras de los padres son personajes que estarán muy presentes a lo largo de la serie y que acabarán presentando cierta evolución. Mi nota para la primera temporada: 9.25. PD: ya entenderéis el ,25.

    Oksana Casanoves (Laia Manzanares)

  • La segunda temporada transcurre sobre una idea: el amor en todos sus tipos y formas, relaciones de pareja, relaciones entre personajes del mismo sexo, amor liberal, relaciones esporádicas (especialmente en esta temporada), relaciones  familiares, etc. Tras peligrar la posición de Merlí, la segunda temporada comienza con una entrada triunfal de nuestro protagonista al instituto aplaudido por los alumnos y con la llegada de una nueva personaje que dará mucho que hablar a lo largo de la temporada, Oksana Casanoves -interpretada por Laia Manzanares-. Los alumnos empezarán con las típicas relaciones de adolescentes, amores ciegos que “durarán para toda la vida” y egoístas sin ponernos en el papel de la otra persona. Merlí, ni mucho menos tendrá un papel irrelevante ya que su figura será el papel de la inseguridad en la pareja y el amor liberal, además de despertar en él cierto sentimiento paternalista ‘tardíamente’ con Bruno. Aparece una nueva cap de estudis (jefa de estudios) y profesora de historia, ‘la’ Coralina -interpretada por Pepa López-  que provocará cierto recelo y unión por parte de nuestro protagonista y el profesor de catalán Eugine Bosc (el Hitler) -interpretado por Pere Ponce-, ya que ahora se han dado cuenta de que no sólo pueden llevarse bien,

    Coralina (Pepa López)

    sino que ahora tienen un enemigo en común. Esto nos lleva de nuevo al tema de las relaciones y en este caso la relación de amistad que se producirá esta temporada entre estos dos personajes. Coralina dará mucho de que hablar en esta temporada, ya que llegará como llegaría Merlí en la primera temporada, para revolucionar el gallinero, tanto en los profesores como en los alumnos. Una profesora chapada a la antigua que incluso en ocasiones llegará a chocar con las formas de llevar la vida de alguna que otra alumna y que tendrá un papel relevante en la vida de Bruno. De nuevo, y a través de las enseñanzas de los filósofos de Merlí, nos encontramos con otra temporada magnífica muy al nivel de la primera e incluso mejor que nos expresa unos valores y unas situaciones muy claras de la vida adolescente y valores por parte de la vida más adulta con las preocupaciones que conlleva. Y por supuesto en la figura de nuestro protagonista, que en esta temporada especialmente tendrá una vida sentimental… Movidita. Mi nota para esta temporada: 9,5.

  • La tercera temporada arranca con la llegada de una nueva y antigua profesora que hará plantearse el favoritismo de los alumnos con respecto al

    Óliver Grau (Iñaki Mur)

    profesor, Merlí pierde protagonismo y despierta en él un sentimiento de celos hacia la ‘nueva’ profesora. Esta temporada está marcada por una idea principal: la libertad. Los alumnos ya se supone que han tomando las enseñanzas de Merlí, aunque en realidad les quede mucho que aprender. No dejarán de ocurrir cosas entre los alumnos y ni mucho menos entre sus relaciones sentimentales (quiero hacer hincapié en: de todo tipo). En el tema de la libertad se tratan diversos aspectos: libertad sexual, libertad para la amistad, libertad de cara a sus acciones y un tema importante a lo largo de la temporada reflejada en un personaje, la libertad religiosa personifica en Óliver Grau -interpretado por Iñaki Mur-, un chico homosexual y sin tapujos que hará replantearnos el concepto de fe en nuestras vidas. Esta tercera temporada tiene claramente un punto de inflexión, y a mi pesar, a mitad de temporada donde las cosas comienzan a ir bastante rápidas y comienzan a centrarse más en las tramas de los personajes que en las enseñanzas de Merlí. Se comienzan a terminar y atar cabos para dar fin a ciertas tramas, como las ‘del’ Bruno y ‘el’ Pol Rubio por ejemplo. Con un final de temporada más que comentado por los espectadores, Héctor Lozano pone fin a las enseñanzas de un maestro a unos alumnos de una manera…

    Pol Rubio (Carlos Cuevas) y Bruno Bergeron (David Solans)

    Un tanto peculiar y que llevaba planificada, en palabras de Héctor Lozano, “desde que comenzó la serie”. Tras este final, treméndamente polémico en redes y no por ello malo, los alumnos se reúnen 7 años más tarde para volver a verse las caras y rememorar sus enseñanzas en el Àngel Guimerà. Con este final nos llevamos una reflexión final (sí, hasta el último instante esta serie te enseña algo o expresa algo): la vida puede cambiarnos de un día y un momento para otro y puede que no todo nos salga que como habíamos planeado, pero no por ello nuestra vida será peor. Esta reflexión se ve expresada en los últimos minutos del último y exitoso capítulo de Merlí por parte de sus ‘peripatéticos’. Mi nota para esta temporada: 9. Las dos primeras temporadas me parecen buenísimas y por eso tienen más nota, y hasta la primera mitad de esta temporada le podría la misma nota que las dos primeras. Que me parece que están bastante igualadas de ahí el 0,25 de diferencia, pero el declive de las enseñanzas de Merlí y el ritmo que coge en la serie en la segunda mitad de esta temporada es lo que me ha llevado a decidirme por ser la “peor” de las tres, a pesar de que me siga pareciendo magnífica.

     

    Despedirse de Merlí sin una consideración final sería un atentado contra Héctor Lozano y esta gran serie. Cuando la serie empezó yo estaba cursando segundo de bachillerato y ya me sentía atraído por la filosofía y la historia y la idea de una serie protagonizada por un profesor de filosofía y un grupo de alumnos me atrajo bastante. En la primera temporada con temas como la diferenciación social en la escuela son temas que veíamos a menudo en mayor o menor grado y son temas con los que podías llegar a sentirte identificado. La segunda temporada al ser alumnos de edad adolescente/inicios de la edad adulta expresa sentimientos que las personas nos planteamos con estas edades. Y por último, la tercera temporada el sentimiento de libertad de los estudiantes es un sentimiento sano, pero que debe de controlarse responsáblemente. La fe de Óliver es un sentimiento muy maduro que a pesar de la mezcla de sus creencias y su condición sexual hace replantarse al espectador el significado de ese mismo concepto. Esta, es una serie que tiene un avance, un desarrollo notable en unos alumnos que viven en un contexto social difícil y complejo, pero que enseña unos valores que toda persona debe de ver. Ya seas padre, las figuras de los padres de Joan Capdevilla, Pol Rubio, Gerard Piguillem o el mismo Bruno Bergeron son personajes que merecen ser prestados atención; o alumno, cuando acabes la serie seguramente te sientas identificado con alguno de ellos.

    La filosofia et fará trempar (la filosofía te hará empalmar, traducido del catalán)

 

4 comentarios

  1. A mí me parece una serie muy buena porque los adolescentes nos podemos sentir identificados con un personaje y al mismo tiempo entendemos como se sienten las otras personas interpretadas por otros personajes. Me parece realmente buena, además de hacerse interesante y representar una realidad más clara y transparente. Yo me siento identificad@ con el personaje Iván Blasco. Ahora mismo me siento sin ganas ni poder de salir a la calle, en lo que influyen problemas de bullying y acoso que he recibido. Me quedo encerrada en casa con el ordenador y encuentro en Merlí un gran apoyo como si fuera él quien viene a mi casa a ayudarme siendo yo Iván Blasco.

  2. RAUL ANTONIO CANELOS SALAZAR

    Al parecer las enseñanzas de Michael Folcault no llegaron al director de la serie ni a sus guionistas . La exagerada importancia al sexo y su exploración casi desenfrenada constituye el sexo como un elemento de poder q la serie no es capaz de liberarse . El pórtico resumen de cada filósofo se diluye en las escenas eróticas q cobran una importancia desmedida. La temporada 1 es aceptable. Lo demás es argumento de consumo. Penoso realmente

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