No te pierdas:
Inicio / Miscelánea / Había una vez una princesa…
Había una vez una princesa

Había una vez una princesa…

Había una vez una vez una princesa… así comenzaría este cuento de hadas si lo fuese. Os voy a contar la historia de una bella joven, aunque ella así no lo creyese, no esperaba su príncipe azul, ni lujosos castillos, ni brillantes coronas. No era precisamente la princesa de la boca de fresa, más bien la garganta profunda, la de las noches en vela de bar en bar. No bailaba vals, ni llegaba al baile con un espectacular carruaje tirado por blancos caballos, podía encontrarse en el garito más lúgubre del reino con sus viejas botas negras, una cerveza en la mano y saltando al ritmo de una vieja canción de rock. Intentaba ocultarse bajo su larga y despeinada melena, quería evitar a toda costa que los demás observasen sus miedos y oscuros secretos, pensaba que todos hablaban de ella desde cada rincón del lugar.
Cada mañana, la princesa, despertaba en una cama diferente y regresaba a casa con la misma ropa negra de la noche anterior. Al llegar se miraba al espejo, veía a una chica libre, sin compromisos ni etiquetas que la limitasen, pero bajo la apariencia de chica dura, sentía una terrible sensación de oscuridad que le causaba escalofríos. Algo le faltaba a la princesa, y no precisamente que sus sapos se convirtiesen en bellos príncipes. Parece ser que su hada madrina andaba de viaje, esa a la que llamaba autoestima, la que hacía que la hermosa pero no dulce princesa huyese cada noche en su búsqueda. Pero jamás la encontró.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir a la barra de herramientas