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Banshee.
Banshee.

La vuelta de la magia

-¿Quién eres? -conseguí preguntar finalmente.

La niña me miró con una media sonrisa condescendiente; su vestido, de un verde tan oscuro que era casi negro y abullonado como el de una muñeca de porcelana, parecía sacado de las nieblas de un sombrío Londres victoriano.

-¿Importa acaso? -contestó ella en tono inexpresivo, aunque permitiendo que una sonrisa maliciosa aflorara en sus perfectos labios de fresa- ¿Hay tiempo para discutirlo?

La miré un segundo más a través del mostrador, luego mis ojos buscaron refugio en el suelo a mis pies, sonreí, solté una pequeña carcajada y tamborilée con tres dedos sobre la superficie acristalada.

Me dejé el abrigo dentro mientras salía, sin echar el cierre, y comencé a correr.

La niña llegó esa mañana a la tienda de forma extraña, de improviso, casi como si siempre hubiese estado allí. Tarareaba una melodía absurdamente triste, una, que sin conocer la letra me hizo sentir un nudo en el estómago.

Le sonreí con cautela, ella se acercó mientras sus ojos, de rimel corrido por unas lágrimas aparentemente inexistentes, se cruzaban con los míos manteniéndome como anestesiado “¿Sabes que son las Banshees, Marko?” me preguntó su voz glacial. “Las Banshees cantan para avisar de la muerte de un ser querido, cantan para pronosticar” continuó, sin darme tiempo a preguntarme como sabía mi nombre. “La magia muere poco a poco, ya nadie parece percibirla y el olvido es la peor de las muertes”, se encogió de hombros con unos hombros casi etéreos, blancos como la nieve. “Tarde o temprano eso tenía que cambiar, tarde o temprano la magia tenía que comenzar a hacerse notar ¿no crees? Las Banshees no iban a cantar su propia muerte”, clavó en mí una mirada tan gélida que asustaba, una mirada que rompió mis balbuceos “¿crees en las Banshees, Marko?”

Durante la carrera hacia mi casa, ya en llamas, solo podía escuchar la melancólica canción de la niña, aquella cuya letra no había llegado a escuchar pero que ahora me perseguía con insistencia atronadora. El bebé y mi mujer se encontraban dentro.

5 comentarios

  1. Magnífico…espero con impaciencia el próximo. 🙂

  2. Impresionante. Me quedo con ganas de más

  3. Envolvente, mágico, inquietante y muy bien cuidado en la escritura. ME ENCANTA!!

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