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Tinta

Eres todo lo que dibujas, yo soy todo lo que escribo.
Tú encuentras tu hogar en los trazos de tus bocetos, yo en la línea de mis cuadernos.
Ambos utilizamos el papel para plasmar nuestros miedos y todo lo que queremos.
Tus libretas no son las únicas que llevan tinta, tu piel también es testigo de ella.
Y yo, que siempre me las di de escritora, no sé cómo describir tus tatuajes sin que me tiemblen las letras.
Me enseñaste tantas cosas. Como que a veces hay que cambiar el papel por piel para no olvidarnos de las cosas que nos marcan. Y que la vida también se emborrona. Me dijiste que todo acaba, que los rotuladores también se secan.
Pero,  a ti todo eso nunca te importo. Y yo solo he tenido ojos para tus ojos.
Y no te haces una idea de la rabia que siento cuando me doy cuenta de que no se cuál es el tono exacto que tienen.
Porque no puedo verlos.

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