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Amor disparatado

“Las mejores historias de amor son aquellas que jamás se escribirán”

¿Esta cita suena absurda no? ¿Acaso no existen novelas románticas como Sólo un día, Perdona si te llamo amor y películas como Titanic Bajo la misma estrella?

Es cierto, pero sin embargo, pensemos un segundo, ¿no veis la similitud entre todas las mencionadas?

Todas y cada una de ellas están relacionadas con el tópico amoroso establecido por la sociedad (parejas de chico y chica), todas de ficción y siempre con una estructura en el cual su final, se basa en una muerte trágica o por su contrario, acabando con un final de cuento.

Como si no hubiese otro tipo de sexualidad, ¿acaso no hay otros tipos de sexualidad para hacer tipos de películas? Sí, existe y se llama homosexualidad, bisexualidad, poligamia, parejas liberales o transexualidad.

En lo poco que ha durado mi existencia, he conocido a personas de casi todos los puntos de vista y puedo decir que la mayoría de las relaciones que han tenido esas personas han sido sanas y estables,dignas de un premio Pulitzer, pues en casi todas las ocasiones han tenido que pasar por circunstancias espantosas como agresiones, palizas, humillaciones, insultos, amenazas, violaciones, bulling , mobbing, intentos de suicidio y desgraciadamente, algunos de esos intentos acaban con éxito.

Esto señores, pasa día a día en todo el mundo, ¿y que hace la mayoría del mundo? Ponerse tapones en los oídos y colocarse una venda en los ojos para no ver la realidad de los hechos.

Para estas personas, todo lo malo que les pueda pasar no les importa, están cansados de guardar ese secreto que les quema por dentro. Sólo ver a esa persona especial y ser ellos mismos sin usar una máscara, es lo que les hace verdaderamente feliz.

Todo esto hizo que una tarde, mientras tomaba una taza de café con una señorita trans formulase esta pregunta:

¿Si eres consciente de los peligros tanto físico como psicológicos que pueden acarrearte por ser como eres, ¿por qué seguir con todo esto? ¿No sería mas fácil evitarte todo este sufrimiento?

Y esta, en vez de enfadarse o contestarme de mal modo, me citó este ejemplo textualmente para que lo entendiese:

«Da igual que esa camisa del escaparate sea rosa o de fútbol, si te gusta, póntela; eres tú la persona que decide ponérsela y no los demás. Aunque cada vez que la lleves alguien te señale con el dedo serás feliz, pues has hecho lo que a ti te hace feliz. Sin embargo, si no la compras tu tristeza será aún mayor, pues cada día al pasar por esa tienda, verás esa camisa y sabrás que nunca la llevarás puesta.»

Después de lo que me dijo esa señorita, mi cabeza necesitaba resolver mis dudas así que empecé a buscar citas o poesías para entender ese otro punto de vista que poseen estas personas y para mi asombro -exceptuando varías asociaciones a favor de las parejas homosexuales y transexuales- lo que aparecía eran páginas de club de alterne o señoritas de compañía ofreciendo sus servicios o páginas en contra de lo que no fuera una pareja heterosexual.

Fue algo que me indignó, pues sabía que eso era una vulgar mentira. Hace unos meses fui con unos amigos por curiosidad a una discoteca sevillana de ambiente -nunca había pisado una- pero sin embargo, la sociedad ya me había impuesto una idea muy equivocada de lo que me iba a encontrar. La realidad  fue que era como cualquier otra discoteca; jóvenes bailando, parejas besándose, amigos riéndose y bebiendo alegremente. En definitiva: PERSONAS NORMALES Y CORRIENTES DE FIESTA.

Entonces, ¿de dónde vienen esos prejuicios?, ¿acaso ellos son distintos a los demás?, ¿Ello no necesitan amor, amistad, comprensión o alegría? ¿Acaso si se pinchan con una aguja no sangran?

Por desgracia, todavía existen personas que cuando pasean por la calle con su hijo de nueve años y ve a dos chicos jóvenes de diecisiete años dándose un beso, les tapa los ojos al pequeño. Esto, hace que el niño lo vea como algo negativo y probablemente acabe igual que la madre, sin ninguna oportunidad de conocer la verdadera realidad.
Y si tú que me lees, si alguna vez has hecho un gesto intolerante por pequeño que sea te pido lo siguiente: imagina que tu hijo o tu hermano es uno de esos jóvenes adolescentes. ¿Tu opinión cambiaría o no?

Moraleja: Si le quieres, no lo pienses, bésale. Da igual lo que la gente piense de ti, tú solo sé feliz.

 

Foto por: Míriam Meléndez.

 

 

 

2 comentarios

  1. Hasta que no se vea la diversidad como algo negativo me temo que seguirá habiendo retrógradas. La diferencia es para celebrarla, no para reprimirla.

  2. Sí señor. Y deberíamos dar todos gracias a esos primeros valientes que han salido del armario, etc por plantar la semilla de un mundo más libre.

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