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Ataque a la democracia con despidos ilegales ¡ALPES al SAE!

Con las elecciones a la vuelta de la esquina vemos a Susana Díaz con sus campañas publicitarias anunciando el aumento de puestos de trabajo, lo bien que va a ir todo si votamos al “PSOE” con ella como candidata y lo bien que gestiona su trabajo. Y cómo no, acompañada de personas sonrientes y felices en sus vídeos, como si no hubiera problemas, como si todos estuvieran contentos con la presidenta de la Junta de Andalucía.

Todo parece tan real, como si fuera a cambiar todo con el poder en sus manos. Ahora bien, me pregunto, ¿De verdad anuncia más puestos de trabajo cuando aún no ha sido capaz de readmitir a los ALPES en el SAE? Resulta gracioso seguir escuchando todas esas palabras bonitas por parte del poder en gestión cuando cada una de ellas puede ser derivada con tan solo un “click” en Google. Que la mentira va de la mano de las palabras que salen de boca de aquellos que están en el poder no es un secreto, al igual que tampoco es un secreto que hay casi 8oo parados con estudios y que legalmente deberían estar trabajando y manteniendo a sus familias o teniendo una vida económicamente digna. Hablo de los ALPES (Agentes Locales de Promoción de Empleo) y su ausencia en el SAE (Servicio Andaluz de Empleo).

787 familias fueron retiradas ilegalmente de sus puestos de trabajo en 2012 y actualmente siguen en el mismo estado. Estos despidos iniciaron una batalla judicial entre las víctimas y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. En los tiempos que corren deberíamos ser conscientes de algo más que si gana el Barça o Madrid y conocer con más profundidad los grandes problemas de democracia antes los que nos encontramos.

La batalla judicial que nombraba anteriormente tiene vencedor y su nombre es ALPES. Sí, todos aquellos que fueron despedidos deberían estar por ley trabajando y siguen luchando por conseguir su trabajo, no piden indemnizaciones o aumentos de sueldo con su vuelta si no tener simplemente un trabajo.

Es deprimente que una familia tenga que vivir con 426 euros al mes, que por culpa de una mala gestión o una acción errónea y, cómo no a causa de la corrupción, un gran número de personas andaluzas tengan que estar dependiendo de sus progenitores, sin tener ni siquiera para comer porque con esos 400 euros da para pagar la luz, el agua y esa hipoteca que a todos nos preocupa. Imagínense si ya preocupa tener que pagar una hipoteca, tener que pagarla con el dinero justo a fin de mes y sumándole el gran malestar que crea saber que eso no debería ser así; ni moral, ni legalmente.

Los despidos se realizaron con la excusa de que no había dinero en la Junta para tantos sueldos y que se podía prescindir de éstos y, hoy en día, estos despidos nos están costando a todos los andaluces 5.8 millones de euros. Más del gasto que hubiera llevado mantener a esas personas en su trabajo.

Se acercan las elecciones, vuelven las promesas. Esas promesas que todos creemos y que nos hacen sentir que un cambio se acerca, que van a mejorar nuestras vidas. Recuerdo esa promesa de Susana Díaz y su equipo “No habrá despidos de empleados públicos”. Me gustaría entender el idioma de los políticos porque creo que no es el mismo que el de la población que les cede el poder. ¿Qué no habrá despidos quería decir que se despediría a cientos de personas? Hay dos opciones: o no hablamos el mismo idioma, o nos encontramos ante promesas teóricas que brillan por su ausencia en la práctica. ¿Hemos progresado? ¿Vivimos en un país democrático lleno de libertades? Si progresar significa que nada haya cambiado en cientos de años y que las promesas electorales no sirvan para nada como antaño, entonces sí hemos progresado.

El poder toma el brazo, el hombro y hasta la cabeza, actúa conforme a su interés y no tiene en cuenta el dolor que sus acciones tienen en las personas que por suerte o por desgracia no cobran miles de euros al mes.

El proceso de readmisión se alarga, se dilata, se alarga, se vuelve a dilatar. Dilatación que cuesta a los andaluces 70.000 euros al día. Pensemos cuántos sueldos pueden realizarse con esa cantidad, pero es más fácil demostrar que se lleva razón, cuando un juez ya ha dejado claro que no. Es más fácil perder el tiempo culpándose unos a otros. PSOE a PP, PP a PSOE, y así esto no acaba.

Manifestaciones en la calle

Manifestaciones en la calle

Ni el legislador legisla imperativamente. Ni el ejecutivo acata judicialmente. Ni el judicial tiene fuerza vinculante.

¿Queréis saber la situación del ALPE y lo que estos despidos ilegales, han causado en sus vidas? No cuentan con prestación por desempleo, impagos de hipotecas, dependen de terceros para vivir, y por si fuera poco, su mínima pensión de jubilación se está viendo reducida. Este interés por parte de los que gestionan la Junta de Andalucía está repercutiendo en el futuro de todas las víctimas de esta, como diría la presidenta del gobierno andaluz, acción necesaria por falta de fondos.

No estaría de más adentrarnos en las familias perjudicadas. Padres disimulando ante sus hijos que todo está bien, aguantar que le pidan juguetes por reyes y recurrir a la típica frase: “Te traerán sólo uno porque tiene que haber para todos los niños” y justo ese regalo ser comprado por sus progenitores porque por sorpresa fueron despedidos sin esperarlo de un día para otro. Esta situación en los tiempos que corren está a la orden del día, ya sea por la crisis o por actos como del que se está hablando. Quien quita importancia a esta situación no tiene ni idea de la situación de estos andaluces, ni del sufrimiento de estas familias ni de la gravedad de estos pequeños actos que hacen que España esté sufriendo una de las peores crisis de la historia con un número de parados inmensamente alto. Tener que viajar fuera cuando por ley tienes un trabajo en casa es demasiado preocupante en 2015 con todos los adelantos de libertades y democracia. Podemos ver la situación global de España, no sólo en Andalucía.

Andalucía es nuestra casa, dicen. Los andaluces se merecen lo mejor, dicen. Definitivamente puede que haya un problema de comunicación, o ellos no se expresan bien, o nosotros no entendemos, o todo lo que dicen es por interés propio o la corrupción perjudica a todos menos a los que la llevan a cabo. Desde mi punto de vista, creo que nosotros entendemos perfectamente y confiamos nuestros derechos a alguien que juega con ellos. Ante esta situación propongo una pregunta: ¿Vais a seguir preocupándoos por Barça o Madrid, o vais a abrir los ojos a la realidad y mirar más allá de las palabras camufladas? Se puede permitir que las personas mayores lo hagan, tienen hablando vulgarmente, una mente más cerrada. Pero dirigiéndome a la juventud, ¿vamos a dejar que todo siga igual? ¿Nos vamos a quedar sentados mientras hacen con nosotros y nuestro futuro lo que a ellos les da la real gana? Ahora solo queda respirar hondo. Levantarse de la silla de la que estás leyendo esto y decir: ¡Basta! No más corrupción, no más engaños, no más falsos ideales, y por supuesto, no más despidos ilegales. Ánimo ALPES, seguid con la lucha, no estáis solos y entre todos podemos volver a tener lo que un día tuvimos: bienestar, economía equilibrada, familias felices y trabajo para que todo eso sea posible.

Cerrad los ojos, imaginad que es posible. Hasta el final por nuestros derechos y a conseguir lo que merecéis. Hagamos ver a los que tienen el mando del poder que no pueden condenar nuestras vidas a tristezas continuas, que a Luis XVI le cortaron la cabeza, y que aunque eso no lo haríamos actualmente, todo tiene un límite, todo tiene su fin, y nuestro fin es vivir dignamente. No pedimos 300.000 euros al mes, sólo un trabajo. Haceros eco por vuestro bienestar. ¡No más injusticias en un país que dice ser democrático, por favor!

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