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Demandando basura

Los programas del corazón invadieron nuestra televisión hace ya años, llenado las tardes de contenido de poca calidad, shows llenos de colaboradores sin formación para serlo, y sin ni siquiera saber expresar su opinión correctamente. Líder de estos programas es Sálvame. Da igual el día de la semana en el que enciendas la televisión, si pones Telecinco Sálvame estará allí. La tercera edad es la que parece ver más el programa, pero no por esto los jóvenes nos libramos. Multitud de adolescentes (y también adultos) siguen los llamados reality shows. Si quieres comprobarlo solo tienes que mirar Twitter diferentes noches, y encontrarás una enorme cantidad de personas comentando lo que pasa en Gran Hermano, e incluso discutiendo sobre las expulsiones. Quizás soy rara, porque no le veo la emoción a seguir los movimientos de un grupo de personas dentro de una casa, y a comentar sus relaciones sociales (y sexuales).
Creo sinceramente que el éxito de estos shows se debe a la tendencia de los seres humanos a meternos donde no nos llaman. Vemos la vida de la gente de televisión y la criticamos, al igual que siempre se ha criticado con quien sale alguien de tu instituto, o lo que gasta o deja de gastar el vecino.
Estos programas nos están “idiotizando”, y acostumbran a los espectadores a que se opina gritando. Además fomentan la humillación, la burla hacia las personas. Nadie quiere que la gente se meta en su vida, pero vemos como un grupo de individuos hacen lo mismo que no queremos que nos hagan. A la larga todo esto ha influido en los demás programas. Porque los espectadores, si ven por ejemplo un debate político en el que se respeta el turno de palabra, y en el que no se gritan unos a otros, no les resulta interesante.
Reality shows hay para todos los gustos, desde ver como conviven famosos en una isla, hasta presenciar como un grupo de jóvenes buscan “el amor” en un plató de televisión. Debido al gran éxito de este tipo de programas, los canales siguen copiando a los que ya existían en Estados Unidos, como han sido Cámbiame o Empeños a lo bestia.
Lo peor de todo es que la culpa no es de la televisión, la culpa es de los que ven esos programas. Son el mayor ingreso para las cadenas, y obtienen más audiencia que ningún otro. Si demandas basura, te dan basura.

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