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El agujero de la depresión

Recientemente, se han registrado cerca del millón y medio de personas con depresión en España, junto a personas de las que no hay registro alguno. ¿Somos conscientes de la magnitud de esta enfermedad? ¿De que cada persona que vemos por la calle podría estar sufriéndola? Lo cierto es que para la sociedad en general, dicha enfermedad es casi invisible y muy lejana, sin tener la importancia que merece.

La depresión se siente como una constante soledad y vacío a largo plazo, soledad en medio de la gente, temblar cada día en la cama tapado hasta arriba, llorando, sintiendo que no puedes con tu vida y casi deseando desaparecer, no haber existido, sentir que en realidad, ya casi no existes. Cargar tu propio peso a las espaldas. Sentir que en cada momento que te hace sonreír, hay una persona muy pesada colgada en tu espalda tapándote la boca para que no lo hagas. No sentir nada, muchas veces. Dolor agudo constante en el pecho, que se extiende por los brazos y llega hasta los dedos, a veces sube a la garganta y baja al estómago también, pero del pecho jamás se va. Incomprensión. Insomnio. Fatiga. Vacío y más vacío y eterna soledad. Pasar por distintos psicólogos sin trato humano alguno y más vacío.

Sentir también, cuando sientes, estar en una especie de agujero muy oscuro, rodeado de ansiedad, llantos y estrés, y cada vez que alguien se asoma con una linterna y se para a hablar contigo cuando te apunta de verdad, huye. Parecer buena en una primera impresión, pero nunca llegar a ser suficiente.  El agujero cada vez se hace mas profundo, la soledad pesa, lo agranda, y cada vez cabe mas agonía, ansiedad y lágrimas, cada vez es más profundo, cada vez es más difícil verte, y menos gente se atreve a bajar, a asomarse, a la gente le da miedo la oscuridad y lo desconocido, lo lejano, lo raro, cada vez más hueco, más soledad, más de todo y sientes que no eres de ese mundo de ahí fuera, que estas en ese agujero porque no hay hueco para ti y si alguna vez te escapas, no eres perceptible para la gente, que no tiene problemas en relacionarse entre ellos y acabas cayendo otra vez, y vuelve a hacerse más profundo. Luego, llega un momento en el que ya no alcanzas a escapar, ni consigues ver nada ahí fuera y ya te quedas sumergido para siempre. Las sensaciones buenas te quedan demasiado grande y solo hay lugar para la gente pequeña, para las emociones pequeñas, la tristeza, para llorar y la angustia. La gente no ve en tanta oscuridad tapada por sus risas, compañía, felicidad y apoyo, por su ACEPTACIÓN. Tú no estás incluido. depresion2La depresión es una prisión en la que eres tanto el prisionero, como el cruel carcelero.

Cuando un ¡anímate!, ¡quieres ser el centro de atención! Incredulidad, o eres demasiado joven para estar triste, no ayuda. Cada prejuicio es una pala más con la que cavar, cada falta de empatía contigo, cada risa, cada mirada, cada critica insensible, más y más profundo y nadie ni un solo momento se ha parado a pensar, a siquiera dudar de que a lo mejor estás ahí dentro porque no tienes ayuda alguna para salir, porque no puedes escapar, porque con tanta oscuridad ellos ni se imaginan lo profundo que puede llegar a ser ese agujero, se creen que es de medio metro y que si te levantas, ya es suficiente, cuando son kilómetros y kilómetros, la luz de arriba ya es un punto diminuto, aunque ellos no lo vean y solo tiren palas con las que cavar más hondo.

Sólo decir, que de verdad hay que medir las palabras que se dicen en voz alta, que de verdad hay que considerar las batallas internas, el contexto de las personas, sin menospreciarlas, por edad, sexo o circunstancia que nosotros percibamos, porque el mundo interior no se le parece. Sólo gritar desde el silencio, que los demás también sienten, aunque no lo percibamos. Que la fuerza interna que obliga a que te quedes así, es más fuerte que la voluntad de querer ser feliz, de querer vivir, que es superior a uno o a una misma. Decir, que a veces simplemente no hay causa. Que ojalá hubiera sensibilización con respecto al prójimo, y que ojalá nunca jamás le pasase a nadie. Invitar a las personas a ser conscientes de que todo ser sintiente, valga la redundancia, siente.

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