No te pierdas:
Inicio / Opinión / El hoy es malo, pero el mañana… es nuestro

El hoy es malo, pero el mañana… es nuestro

Cada año encontraremos algo de lo quejarnos, algo que cambiar para el siguiente. Aunque, para no variar, seguiremos quejándonos desde el sofá de nuestra casa, sin actuar, sin mejorar. Como todos, este año no ha sido mejor que el anterior. Ni mucho menos: ha sido peor. Ha sido otro año de atentados, de Estado Islámico, de Niza, de Bagdad y de esos pequeños —y olvidados— lugares que ni siquiera nos muestran en televisión. Porque no conviene hablar de los miles de muertos en países que no interesan, claro. Sólo importan los poderosos económicamente hablando, y ya no somos ni eso. Vuelve a ser un año cargado de violencia machista, que cada vez se detecta a edades más tempranas; un año en el que los que nos gobiernan, con los bolsillos ya llenos, nos han mentido para quitarnos de nuevo un poco más; un año en el que una de las mayores potencias internacionales ha elegido como presidente a Donald Trump —un esperpento de persona, en el sentido literario del término—. ¿Y qué hacemos al respecto? Lo preocupante es que, según Google Trends, lo más buscado en nuestro país ha sido Gran Hermano 16, Supervivientes y otros programas de este estilo. Demostrado queda que el éxito en televisión es directamente proporcional a la telebasura emitida. Y así nos va. También se conoce que en todo el mundo lo más consultado vía Internet ha sido ‘cómo ser feliz’, ‘cómo ser modelo’ y ‘cómo ser guapa’. En ese triste orden. Personalmente creo que, si consiguiéramos la primera, no harían falta las demás. Y, aunque es cierto que tendemos a retener lo malo, no es difícil recordar todo lo bueno que vivimos.

Por si alguien lo había olvidado, en 2016 también hemos disfrutado con los Juegos de Río de Janeiro, llenos mujeres guerreras como Mireia Belmonte o Carolina Marín que conseguían oro olímpico en sus respectivos deportes. Así como Elena Congost regaló, junto a una increíble historia de superación, otro triunfo a nuestro país al convertirse en la primera campeona paralímpica de la historia en maratón. Y no es necesario centrarse únicamente en éxitos deportivos, pues en los personales estamos mejorando notablemente. Desde el mes de mayo en este 2016, a través de las redes sociales, miles de personas se solidarizaban con la causa del malagueño Pablo Ráez, consiguiendo el trasplante que él necesitaba junto a más de doscientas treinta mil donaciones de médula ósea en España. Parece que este año no hemos sido tan egoístas. Hemos sido humanos e incluso valientes, pues existen numerosos superhéroes anónimos dispuestos a ayudar y sobre todo ACTUAR justo cuando se les necesita —como hizo un conductor de autobús en Madrid al abrir la puerta a una mujer que estaba siendo agredida en plena calle—. De igual forma, este año hemos evolucionado en un aspecto que algunos podrían considerar intrascendente: los catálogos de juguetes para Navidad. Este 2016 jugueterías como Toy Planet han roto con todos los absurdos tópicos sexistas. ¡Gracias!

Sí, se va otro año que mucha gente recordará con cariño mientras otros muchos desearán que acabe y que lo haga rápido, que parece que así duele menos. Otro año que ha traído grandes tristezas y enormes alegrías, o al revés, según se mire. Según quien mire. Habrá quien quiera cerrar este libro de 2016 cuanto antes porque este año tampoco ha encontrado el amor verdadero —aunque lo haya tenido delante de sus narices otros 365 días—, porque siente que ha engordado —y eso es realmente malo, por supuesto—, porque no ha alcanzado las metas marcadas o porque, simplemente, no marcó ninguna meta y ha descubierto a estas alturas que nuestros logros son eso, nuestros y de nadie más. Por otro lado, habrá quien no olvidará nunca este año por lo que ha vivido en él con una persona especial —o más de una—; por haber volado en avión, por algún viaje a Londres con una compañía que supera a la ciudad —aunque eso suene imposible, yo sé que no—; por haber comenzado con miedo una actividad que ahora ilusiona y hace avanzar cada vez más —sin prisa pero sin pausa, con lesiones y sin ellas—; o tal vez porque ha demostrado —y se ha demostrado a sí misma— ser capaz de conseguir cualquier cosa, como un nueve en matemáticas que, tengo claro, subirá. Para este nuevo año, vamos a dejarnos de despropósitos y centrarnos en esas personas que nos enseñan —como a mí un gran maestro— que el hoy puede ser malo, pero el mañana… es NUESTRO.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

x

Te puede interesar

Reseña: Marfil y Hueso

SINOPSIS DE MARFIL Y HUESO Cazar, recolectar y mantener a su familia a salvo, esa es la única vida que ...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir a la barra de herramientas