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Niña con móvil
Niña con móvil

EL NUEVO PODER DEL SIGLO XXI

Para hacer alusión al colectivo universitario como es mi caso, hemos visto durante el mes de enero bibliotecas llenas de personas que estudian o, al menos, lo intentan de alguna forma. En este sentido, hemos podido observar algo que a mí me resulta curioso: el móvil. Me refiero al móvil como objeto de referencia en todas las mesas, siempre al lado del libro o cuaderno. Así, la gran mayoría era incapaz de pasar una hora seguida de estudios sino, más bien, iban alternando móvil con “estudio”.

Hoy en día, en la era de la tecnología en la que vivimos, nos hemos convertido totalmente dependientes

Nos resulta imposible ejercer nuestra autonomía debido a la abducción por dichos aparatos (móviles, tabletas, ordenadores). Ya no es algo usado exclusivamente como un hobby, sino que es empleado en el ámbito de la salud, política o educación, y han conseguido numerosos logros y avances que debemos reconocer.

A pesar de esto último, hay que tener en cuenta los diversos problemas que puede causar. En primer lugar, respecto a la salud, hay estudios que indican que poseer móviles u otros aparatos en zonas del cuerpo suponen daños que pueden desarrollarse a largo plazo, por lo que se recomienda su uso mínimo.

En segundo lugar, en relación con la sociedad se han observado grandes transformaciones en las relaciones interpersonales. Las conocidas redes sociales están aumentando su número de usuarios progresivamente. Este hecho supone graves perjuicios, ya que provoca más aislamiento social al dar mayor privilegio a los “amigos” virtuales que a los reales.  Además, esto imposibilita disfrutar de los pequeños momentos que, en la mayoría de las veces, no nos damos cuenta y que están presentes mientras pasamos la vida mirando la pantalla de turno.

Por último, cabe destacar el gran peligro que llega a suponer respecto a la seguridad. La gente pasea por calles, plazas y parques con la mirada fija en el móvil, o lo que es aún peor, durante la conducción. Esto ha desembocado en consecuencias nefastas que muchos no son capaces de reconocer, lo que ha supuesto la creación de numerosos anuncios publicitarios que implique y haga conciencia en las personas con el objetivo de reducir el amplio número de sucesos graves provocados por móviles, en su mayoría.

Las personas sin móviles reconocen que son más felices y poseen mayor vitalidad que el resto

Las personas más “desconectadas” evitan el estrés que genera y la menor libertad que se posee debido a la mayor localización y control.

Hay que decir que realmente no somos capaces de desconectar del mundo tecnológico que nos rodea y que se expande como la pólvora. No obstante, sería lo más oportuno hacer un esfuerzo para no ser tan dependientes o, incluso, consumidores de las “drogas sin sustancias” como son llamadas las redes sociales, ya que no dejan de ser una adicción.

No se equivocaba el gran Albert Einstein cuando dijo “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”. De este modo apenas seremos un puñado de semejantes inseguros y, que en lugar de servirse de la razón y la inteligencia, lo dejaremos todo en manos de la tecnología inteligente.

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