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From Palestine with Love - foto: KNL Photos

El silencio forzado del pueblo palestino

Desde que la comunidad internacional decidió la creación del Estado de Israel, Palestina sufre las consecuencias. Años y años de expansión territorial, guerras y conflictos han recluido a los palestinos en un territorio ridículamente pequeño. Palestina ha estado condenada durante décadas al ostracismo y al silencio.

Una manifestación a favor de Palestina en París – foto: looking4poetry
Los palestinos no son mancos, pero en esta historia hay unas víctimas que lo son más que otras. Mientras que Israel cuenta con armamento de última generación, cortesía de Estados Unidos, Palestina lucha con lo que puede: palos, piedras, cohetes… Nada que hacer para defenderse contra su vecino todopoderoso. No son mancos, pero están en clara desventaja, no es un conflicto equilibrado. Es cierto que desde Palestina se han cometido atentados y se han matado israelíes, en muchos casos inocentes, igual que Israel. Por eso digo que no son mancos y que no se trata de una cuestión de buenos y malos, pero en conjunto vemos como Israel es un estado que se crea a mitad del siglo XX para compensar a los judíos del extermino al que fueron sometidos por los nazis, a costa del pueblo palestino. Ciñéndonos al plan de la ONU de 1947, Palestina se dividía en dos: un estado judío y uno árabe, con una zona de control internacional, que incluía las ciudades de Jerusalén y Belén. Sin embargo, aunque casi siempre se considere desde el exterior que la capital de Israel es Tel Aviv, la realidad es que la capital oficial de Israel es Jerusalén. Años de conflictos y de guerras han conseguido que las primitivas fronteras israelíes se vean aumentadas ilegalmente cada vez más, hasta el punto de haber dividido a Palestina en dos: Cisjordania y la Franja de Gaza.

Los asentamientos y los llamados colonos

Otra de las estrategias que usa el gobierno de Israel, de tapadillo, son los asentamientos. Uno aquí, otro por allá… Van ganando terreno, van dando pataditas a la frontera como sin querer, como si nadie se diese cuenta. Y mientras, los asentamientos en territorio palestino suponen que se quite a los palestinos cada vez más y más tierra. Llegará un momento en que se tengan que terminar de exiliar a otro país o que queden recluidos en una ridícula porción de tierra rodeada de muros, como si fuese una verja para que no se escapen los animales. Otra opción es que Israel los absorba para pasar a ser ciudadanos de segunda. Imagina que te echan de tu casa, de la tierra de tu familia, para tirarla y construir  un nuevo barrio para extranjeros. No tendrías derecho a decir nada, sólo a callar. Yo gritaría de rabia.

Israel es un estado que se basa en su superioridad militar y en la de sus compadres de ultramar. Con mayor o menor acierto, han conseguido unir a todo un pueblo contra un enemigo exterior. La tesis maquiavélica funciona a la perfección en el caso de Israel. Para mantener a sus ciudadanos unidos y lograr cohesión social, se sirven de un enemigo extranjero perpetuo: Palestina. Si a esta cuestión le sumamos el ansia expansionista que profesan hacia su “tierra histórica”, ya tenemos la raíz del conflicto. Y mientras Estados Unidos y sus aliados sigan apoyando al Estado de Israel, no habrá nada que hacer, sólo ver cómo se consume el pueblo palestino.

Publicado originalmente en Historias de un kamikaze por afición

Fotos: looking4poetry / KNL Photos

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