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Pop-Art "Mick Jagger" /Silvia Klippert
Pop-Art "Mick Jagger" / Silvia Klippert

Encerrándonos entre límites

Estamos matando a los niños. Y, en consecuencia, estamos asesinándonos. Para explicarme mejor: todos buscamos el amor, ya sea de pareja, de amistad, familiar, en el trabajo…el amor propio, el amor a la vida, a nuestro mundo. Interno y externo. Ayer descubrí el amor más puro que he conocido, y lo peor es que llevaba viviéndolo demasiado tiempo, ciega.

Ese amor con el que todo el mundo sueña lo tienen los niños dentro. Lo llevan escondido como un secreto, que se asoma por las comisuras de sus sonrisas. Después de todo, algo tan grande no puede ocultarse del todo. Los niños, por ende, aman muchas cosas, a destacar dos: la Vida y el Arte, en todas sus facetas. Son valientes y están dispuestos a hacer cualquier cosa, pero, aunque tengan mil opciones por delante, se expresarán por medio del Arte: dibujando, con la música, escribiendo, leyendo, imaginando, inventando… Vaya, y son muy felices con ello. Entonces llegamos nosotros y, disparo a disparo, matamos todos (nuestros) sus pájaros. Los llenamos de conocimientos que no entienden, mientras se les aleja del Arte: ¿Qué importancia tienen la Música o la Plástica como asignaturas? No, lo importante es saber matemáticas, historia y ciencia, y cuanto más lejos queden los sueños mejor. No importa lo que un niño pudiera llegar a ser en su vida, importa lo que será: los años y años entre libros y cuentas, dejándole ver que ser artista no es un futuro, lo llevarán por el «buen camino». Le harán tener dinero, ser estables y tener una vida ordenada.

Poesías / Cristina Baquerizo

Poesías / Cristina Baquerizo

Pero los niños no son ordenados, no entienden de estabilidad y no le dan más relevancia al dinero que la que ven en su entorno. Para ellos, el «buen camino» suele ser el más difícil, si puede ser escalando un árbol mejor. Si el Arte y el amor por la Vida nacen como innatos en el ser humano, ¿por qué encerramos los pájaros de nuestra imaginación en jaulas de oro? ¿Por qué amordazamos la inventiva con cargadores de móviles?

Nadie nos enseña a conocernos y, cuando llegamos a cierta edad, no entendemos el mundo, ni nos entendemos a nosotros mismos. No sabemos que podemos conseguir lo que sea, que los límites los establecen nuestros miedos. Nadie se sentó nunca a nuestro lado cuando aún veíamos la realidad desde la inocencia y la luz, y nos dijo «Puedes conseguir todo lo que quieras. Todo puede cambiar, incluso tú mismo, y siempre puedes seguir consiguiendo tu mejor versión. No hay límites. Haz lo que te haga feliz, lo que quieras hacer. Sigue tus instintos.» Y así aprendemos a ser todo cabeza, manojos de nervios puros atrapados bajo formalidades, normas, estigmas y prejuicios.

Estamos perdidos. Y, en consecuencia, estamos ahogando a los niños.

 

Arte, por desconocido /  Cristina Baquerizo

Arte, por desconocido / Cristina Baquerizo

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