Home / Opinión / Gran Poder, Señor de Sevilla

Gran Poder, Señor de Sevilla

En muchas ocasiones es necesario dejar reposar ciertas vivencias para darles la importancia que se merecen, una vez dejados atrás los profundos sentimientos que suscitaron al suceder en el tiempo. Era necesario que las horas y los días fuesen avanzando para poder describir, o al menos intentarlo, lo que Sevilla vivió el pasado 6 de noviembre. Algunos momentos transcurren con presteza, pero, una vez que pasan, al igual que el Gran Poder en la calle, permanecen en el recuerdo, en el corazón e, incluso, en el ambiente, empapado de misticismo al marchar con vigorosa zancada. Sevilla recibió al Señor. Sevilla recibió al mismo Dios hecho imagen que habita en San Lorenzo. La ciudad entera rezó pidiendo misericordia, aquella que se desprende a través del vuelo de su túnica y la cruz cargada al hombro, esa cruz que tantas súplicas ha recogido a lo largo de los siglos.

_dsc7095_opt-1

Gran Poder | Javier Montaño

Se trataba de un domingo distinto, quizá similar a un Domingo de Ramos con su cielo perfectamente azulado. Sin embargo, algo diferente se respiraba en el ambiente aquella mañana. Tras hospedarse durante tres días en la catedral hispalense para celebrar los actos del Año Jubilar de la Misericordia, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder se disponía a salir de nuevo a las calles de Sevilla donde le aguardaban más de doscientas mil personas con sus rezos, sus peticiones. Eso sí, cada uno a su manera, pues todo se antojaba distinto a cualquier madrugada de Viernes Santo. El Señor salió y se hizo el silencio. Un silencio atronador. Un silencio que sonaba, algo que solo provoca el Gran Poder. Sin embargo, Sevilla y sus distintas instituciones le tenían un regalo preparado en forma de música y cantos. Sones tan clásicos de nuestra Semana Santa como “La Madrugá”, los niños de la Trinidad o las emocionadísimas Hermanas de la Cruz ante la presencia del Dios de San Lorenzo. La magia, la emoción, el sentimiento, recuerdos del pasado, todo flotaba ese día en el aire cada vez que los ciriales asomaban en una esquina. Sevilla le demostró al Gran Poder cómo es Sevilla, y el Señor le demostró a la ciudad cómo es él.

La Hermandad del Gran Poder dio una lección de saber estar en la calle, de mesura, de hacer las cosas bien en una época caracterizada por los excesos, algo que no pasó desapercibido entre la masa de gente que no pudo aguantar la emoción que brotaba de cada uno de los congregados en la plaza de San Lorenzo y cuyo resultado fue un aplauso sentido al cerrarse las puertas de la basílica en gesto de agradecimiento por haber regalado momentos que quedarán para la posteridad.

_dsc7390_opt-1

Gran Poder minutos antes de entrar en su basílica | Javier Montaño

¿Qué se lleva cada uno de esta salida extraordinaria? El que vino de fuera ha conocido cómo es Sevilla y su religiosidad popular seguramente sorprendido por cómo vive la ciudad la salida del Gran Poder, con ese silencio abrumador. Para el que sea sevillano, posiblemente pasen muchísimos años hasta que no se vuelva a vivir algo así, y muchos quizá no lo vuelvan a presenciar, de ahí que cada uno haya guardado un momento vivido en su recuerdo y en su corazón, algo que podrá contar a sus hijos y nietos. Lo que a ciencia cierta es seguro es que todos volvieron a sus casas sin la menor duda de que el Gran Poder es el Señor de Sevilla.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

x

Check Also

Handia (2017)

Galardonada con diez premios Goya, “Handia” dejó a toda la sala muda de asombro y con lágrimas de emoción en ...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies