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Jornadas sobre diversidad de género, sexualidad e intersexualidad

El pasado 6 de abril se realizaron en la Fcom  estas jornadas con un carácter de reivindicación para promover el cambio de cosas que todavía suceden y que afectan negativamente a estos colectivos y, aunque ha pasado algo de tiempo, quiero traerlo aquí ahora para hacer recordar a los que asistimos y para hacer pensar a los que no.

Se trataron los temas Activismo y adolescencia, con la intervención de Jesús Barrio Caamaño que nos presentó su libro El hombre que tú necesitas. Una obra de teatro con ritmo cinematográfico, ágil y dinámico. Es una historia de crecimiento personal, de desarrollo psicológico, maduración y aprendizaje de un joven que abandona su entorno para irse a Valladolid a iniciar una nueva vida. Se inscribe en el contexto de la literatura gay.

Desde el principio, Jesús, se muestra muy cercano, alegre, ilusionado por la asistencia de tanta gente con la que dice se siente identificado. Primero no habla de su vida, de su experiencia personal y profesional. Tiene 26 años y aunque se define como un adolescente tardío, ha vivido experiencias muy duras que han marcado su vida. Aun así, se reconoce como una persona alegre, optimista y positiva.

Todo cambió a partir del año 2001, empieza el instituto y su vida da un giro radical, sufre bullying intenso por parte de sus compañeros. Nos detalla como acontecieron los cuatro años siguientes, no fue un camino de rosas. Cuenta cómo de repente, un día decide hacer frente a la situación y hablar abiertamente del tema. Lo cuenta a los más cercanos, encuentra un gran apoyo en su madre y todo cambia. Ya no era invisible.

Su medio de lucha son sus escritos y su historia, un ejemplo de superación y optimismo.

Durante la rueda de preguntas, una chica hace una reflexión interesante sobre el por qué hay que decir que eres gay si cuando eres heterosexual no te planteas tener que comunicarlo a nadie.  Jesús contesta que desgraciadamente no es lo mismo, hay que alzar la voz por los que han muerto en el intento. Hay que reivindicar una normalidad de una forma seria y aunque han cambiado mucho las cosas, todavía no se ha conseguido del todo.

Posteriormente, asistimos a un Recital poético y micro abierto, participaron Laura Estrada y Tamara Núñez dos amigas estudiantes de periodismo. Nos cuentan como su obra participa y aboga por la lucha contra estigmas que atañen a lo social, sexual y cultural. Escriben conjuntamente y su poesía, feminista, es muy reivindicativa y muy visceral.

Carmen Moreno nos habló de la inminente presentación de su libro A los pies del palacio. Estamos hablando de literatura LGBT aunque la palabra lesbiana no aparece en el texto ya que la considera anacrónica.

A ella el cuento que le impactaba más era La Cenicienta. No se había hecho nada innovador con las protagonistas de los cuentos clásicos y decidió hacer una Cenicienta distinta. Pensó en ella a partir de una relación muy especial con otra chica y quería contarlo.

Carmen aunque se considera feminista, acepta que su obra tiene residuos patriarcales pero tiene claro que quiere hacer literatura que cambie el mundo, que ayude a quitar estereotipos.

Cuando se abre el debate, algunos de los asistentes, la mayoría jóvenes universitarios, hacen preguntas muy interesantes. Resumiré algunas de ellas:

  • ¿Hasta que punto existe la etiqueta LGBT y qué implica?. ¿Debe ser la literatura una herramienta de cambio social?.

  • ¿Es necesaria la literatura LGBT para frenar los fallos del sistema? ¿Es una amenaza al sistema? y ¿Cómo le puede afectar?

  • ¿Está todo el mundo capacitado para hablar o escribir sobre algo que no siente?¿quién debe llevar a cabo esa representatividad?

  • ¿Debe tener contenido propio LGBT? ¿Esa etiqueta, coloca en un margen? ¿Puede ser un problema?

Fueron muchas las respuestas y opiniones pero todo el mundo estaba de acuerdo en que: la literatura es comunicación y puede ayudar a denunciar problemas y reivindicar derechos. Todos deberíamos ser activistas en la medida de nuestras posibilidades. A la larga el mensaje que queramos transmitir llegará y es muy importante que haya representatividad , ya hay demasiado amor heterosexual. Todos debemos sentirnos representados. Es positivo que gente que no pertenece a ese colectivo escriba sobre él así como un hombre puede y debe hablar sobre feminismo.

Para mí fue muy enriquecedor, creo que aprendí mucho sobre un tema que en realidad nos afecta a todos o al menos debería. Es triste que todavía tengamos que oír palabras como represión, conflicto, violencia… y que a estas alturas tengamos que hablar de reivindicación, respeto, aceptación, etc. todo esto debería estar superado tanto en este tema que nos ocupa como en otros. Pero, la realidad es otra y hay una frase que me gustaría repetir y que creo que resume un poco el significado y el objetivo de ese día: “muchos no encuentran referentes, si no se habla de algo es como si no existiera”. Pues hablemos, colaboremos todos e intentemos mejorar la sociedad. Está en nuestras manos.

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