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La eterna esclavitud

¿Quiénes somos? ¿Qué nos gusta? ¿Qué seremos? Y lo más importante, ¿somos nosotros los que decidiremos todo esto a lo largo de nuestras vidas? Lo dudo.

Desde que nac12654486_1020143961393728_6149142539357983440_nemos y empezamos a formar parte de nuestro entorno, éste ya se encarga desde el primer día de manejar nuestra persona. Directa o indirectamente, lo notemos o no, el mundo controla y condiciona toda nuestra vida de principio a fin. Es lo que conocemos como: Manipulación social”.

Este fenómeno tan extendido y acogido puede abarcar desde lo más complejo de nosotros como son nuestros prejuicios y valores, hasta lo más básico de nuestro aprendizaje cuando somos niños, como distinguir “lo bonito y lo feo”. Mientras, nos formamos como personas, aprendemos en el colegio, construimos nuestra educación y nuestra personalidad y simplemente avanzamos en la vida, la sociedad se va encargando en cada una de nuestras etapas de bombardearnos con millones de influencias y cánones establecidos para todo. En mi opinión, su mayor poder reside en pasar desapercibida, en actuar gradual y temporalmente para que nadie se sienta atado, para que nadie descubra su esclavitud. Mantener atada a la gente con cuerdas invisibles y evitar así el rechazo y la revolución.

Un claro ejemplo podemos observarlo en la industria de la moda y la belleza. Quizás este tema sea el más hablado y el que ya está dando algunos pasos para deshacerse de las cadenas. Aquí, la manipulación ya no es tan invisible, está siendo descubierta. Posiblemente porque es uno de los campos en el que más se ha abusado de ella descaradamente, llegando a afectar incluso con ello a la salud física y mental de nuestra población. Se intenta manejar los cuerpos y gustos de la gente según los intereses de las industrias que están al mando. Se busca ganar, exprimir, explotar al máximo los recursos, sea al precio que sea. Se atacan a sectores débiles y fácilmente influenciables como son los adolescentes. Se daña y desvaloriza a las personas solo por imponer cánones que favorecen a las empresas. Después de todo, ¿cómo se decide que es lo bello y lo mejor?, ¿quién es guapo o guapa y quién no? Y ¿por qué? La variedad y diversidad de nuestra especie es lo que la hace fuerte y maravillosa. Es lo que nos garantiza la evolución y nadie debería juzgarla.

A pesar de esto, es cierto y conocido por desalentador que sea que nada de esto es nuevo. Este control de las masas no ha aparecido hace poco, llevamos siglos siendo manejados por los grandes: la Iglesia, las creencias religiosas, la política, el dinero… y parece que no nos libraremos tan pronto ni tan fácilmente de la esclavitud más fuerte que jamás ha existido.

 

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