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Las redes sociales: ¿ángel o demonio?

Las nuevas tecnologías nos han cambiado la forma de ver la vida, ahora somos capaces de hablar con amigos o familiares que viven a cientos de miles de kilómetros, conocer al amor de nuestra vida, incluso algunos han hecho de Internet su trabajo. ¿Pero a que precio?

Aunque no lo queramos reconocer, las relaciones entre las personas están cambiando, reconozcamos que salvo en la discotecas ya nadie se acerca al chico guapo de la parada de autobús de la universidad y le dice: Hola soy Mara. De hecho, si lo haces lo que pasa en la mayoría de las ocasiones es que te toma por loca, pero, sin embargo, no rechazamos la solicitud de un extraño cuando nos la manda por Internet, no es el mismo chico al que no te atreviste a saludar pero a él si le aceptas ¿irónico no?

No nos hagamos los tontos, sabes de lo que estoy hablando, todos hemos tenido alguna de esas aplicaciones para ligar o hacer amigos, basta de fingir que ese perfil con tu foto en Badoo o Tinder fue una apuesta que tuviste con una amiga.

Ahora, se lleva la idea de idealizar tu vida y poner mil filtros a tus fotos de Instagram o escribir textos súper largos sobre cuestiones filosóficas que has copiado de Twitter para dar una imagen de triunfadora cuando la realidad es que eres como cualquiera. ¿Pero esa es la moda no?

Yo pregunto; ¿para qué?, ¿para que unos babosos que ni siquiera conoces te digan lo bien que te queda esa falda de flores? ¿Acaso si haces eso tu vida cambiará?, ¿eso es lo que haces para solucionar tu falta de autoestima?

Pero no me malinterpretéis, el hecho de usar estas aplicaciones no te hace ser inferior a cualquiera persona, el problema está en que la sociedad se ha acostumbrado a no tener contacto cara a cara y lo peor no es eso, es que la generación que viene detrás; es decir, los niños están copiando este patrón de conducta y pasan las horas conectados a Internet siendo incapaces de interactuar entre otros niños que no estén en su clase -un ejemplo de esto es que cada vez hay menos niños en las plazoletas- y entonces entramos en un terreno peligroso, pues cualquier persona con Internet puede establecer contacto con el niño que al carecer de experiencia desconoce los peligros de las redes sociales. Por desgracia en los últimos años el aumento de denuncias por acoso o ciberbulling entre menores de edad o incluso casos de que un adulto abuse de un menor, van cada vez a más.

Pero entonces…. ¿Debemos prescindir de ellas? Pienso honestamente que todo es un equilibrio, no todo tiene que ser blanco o negro. Claro que puedes hacer amigos por Internet, pero lo que no puede ser que un niño con siete años que apenas sepa leer tenga una tablet o Iphone 6. Se que es complicado, pero vigilen con quien habla tu hermano cuando juega al Minecraft, o  incluso si eres tu el que conoce gente fuera de tu entorno verifica si esa amiga con quien compartes vida en el Candy Crush Soda es verdaderamente quien dice ser.

Piensa que si no lo haces, tal vez la próxima víctima sea tu hermano, sobrino, hijo, primo o tú mismo sino te andas con cuidado.

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