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Protoreflexión de la cultura occidental

No hay mayor entretenimiento para el ser humano que el juego del entendimiento, la razón y la filosofía. Ya lo plasmaba Rafael Sanzio (S.XVI) en “La Escuela de Atenas” donde, aunque de forma un tanto mística, se plasmaban las inquietudes de la sabiduría.
No estaría nada mal que empezásemos por mover ficha, o mejor aún, por recrear el tiempo, desarrollar estas increíbles aptitudes y descubrir así los límites de los individuos. Desde el desarrollo de una cultura occidental proveniente del Renacimiento y con restos de una visión teocéntrica de la realidad, hasta el día de hoy, hay mucho que detallar en cuanto a la conducta del ser humano. Entre tanto, destaca la incorporación del individualismo, desde el retrato de los seres humanos en la pintura y la exaltación de sus elogios, ya en la Antigua Grecia, hasta el individualismo actual. A su vez, y en relación con ello, se acentúa la pérdida de la naturalidad. Nietzsche afirmó que “La sencillez y la naturalidad son el supremo y último fin de la cultura” y, como tal, algo entonces está fallando en nuestros valores culturales.  La inyección del capitalismo de la mano de la Revolución industrial, abriendo en el camino un abanico magno de posibilidades, ha evolucionado a una deshumanización que se ha de tratar paulatinamente, es decir, hasta que se establezca una conciencia consensuada y lógica de ello.

En cuanto a la filosofía nietzscheana, esta mantiene que la cultura occidental arrastra la moral tradicional, basada en la ficción, falsedad, dogmatismos y la columnia. Para Nietzsche, existen dos tipos de la susodicha; por un lado, la moral de los esclavos, que representa al oprimido, al resignado, al paciente, al compasivo y al débil condenado a los valores y cualidades de los poderosos. Por otro, la moral de los señores, que representa la arrogancia basada en uno mismo, en su destino y la falta de compasión. Para mí la realidad es polimorfa , distinguiendo hogaño entre una “moral de la clase media y baja” (que representaría a los esclavos), y una “moral de la clase alta” (representando a los señores). Conseguir el equilibrio entre todas las artes es tarea difícil. Hablo de arte al referirme a todo estudio, puesto que se parte siempre de un cierto subjetivismo. ¿Existe el superhombre? ¿Existe la total voluntad de poder para potenciar la vida al máximo asumiendo la libertad? ¿En qué sistema social, económico y político es capaz de desarrollarse lo óptimo posible?

Se consta de una explicación biológica, fisiólogica y psicológica para explicar la imperfección, el caos y la dificultad de aprendizaje en el ser humano. También existe una relación de tal conducta con las bases sociales, históricas y económicas en las que se contextualiza este. Hasta el momento, conocemos la conducta del ser humano en un sistema capitalista pero no la conocemos en otro con sus bases mejoradas. Herodoto de Halicanarso, padre de la historia, “presenta el resultado de sus investigaciones para que no se olviden con el tiempo los hechos de los hombres, para que no dejen de honrarse sus grandes y magníficas hazañas, unas de los griegos, otras de los bárbaros (persas), y sobre todo para explicar por qué los dos pueblos lucharon entre sí”, y con ello nos hace reflexionar que, si el hombre del hoy con sus ocho tipos de inteligencia (según la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner) no es capaz de mejorar el presente, con los siglos que llevamos de historia, no es consciente de su propia vida. Si este muere sin conocerla, el hombre no ha vivido, por lo tanto, nunca moriría, pues nunca habría existido racionalmente.  Hoy se hace historia mediante el emprendimiento, las relaciones de producción y el mercado. El consumismo nos ha consumido, la creatividad se mide desde el resultado económico que obtengas de tu esfuerzo y la libertad individual y el arte son sustituidas por la pequeña producción independiente de mercancías. ¿Cómo hacer hincapié en la cooperación?, ¿cómo adquirimos la conciencia necesaria para saber qué es lo necesario, durante nuestra infancia y adolescencia, y así conseguir un futuro fruto del raciocinio? Todo ello radica en la educación y el modelo de nuestro sistema; son las únicas fuerzas que puede garantizar un dominio de la aptitud crítica y es lo que puede fomentarla. Si confiamos en los progenitores para transmitirla, se generaría un círculo vicioso del que nunca saldríamos. El desmadre que se vive en el ambiente juvenil y adolescente en la cultura occidental es evidente . La deshumanización de la que hablo se obvia analizando la incomunicación interpersonal e intrapersonal, el auge de inmadurez y la desigualdad. A nivel intelectual y sistémico, ¿no hemos avanzado demasiado para que se haya permitido llegar a tales carencias de altruismo o amor por el prójimo y hacia uno mismo?

El transcurso de la historia es inevitable, pero el ser humano es inteligente para controlarla, razonarla y organizarla, por lo tanto, ¿qué está sucediendo? El mundo corre y la humanidad no asimila la información. Con esto no me refiero a un problema de asimilación por parte de los que vivimos día a día conscientemente, sino a un crecimiento del aislamiento interpersonal, hecho que no nos caracteriza biológicamente.  La mecánica con la que actúa el “homo videns” (término trabajado por el cientista político Giovanni Sartori en su libro “La sociedad teledirigida”), dirigido por la tecnología, ha sustituido la naturalidad del ser humano. Es interesante comentar la partición conceptual que hizo Giovanni Sartori sobre la sociedad actual. En esta, la televisión rompe con la comunicación creando del ser humano un videoniño, es decir, el niño que ha crecido con la cultura de la televisión. Existe una crisis vídeo-política, donde se cambia la forma de hacer política, siendo esta totalmente ideologizada y que manipula la opinión pública. Esta nace de los flujos de información y de la distorsión por parte de los medios y gente no erudita, convirtiéndose incluso en creencia. En resumen, para Giovanni, el inventor ha sido aplastado por el invento, vacando así el ser humano de una explicación coherente del mundo. La decadencia de la televisión pública a nivel cultural ha inferido peyorativamente en las mentes.  El problema es la no evolución del criterio político fundamentado y personal que, a su vez, tampoco se mejora por el periodismo de las cadenas privadas. Al mancar de una alfabetización mediática y un buen diálogo, la incomunicación será prioritaria en el sistema y, sin comunicación, no hay conciencia cultural. Ahora bien, tras esta observación, podremos entender mejor el porqué del desorden conceptual al que nos sometemos.

En sentido general, por más que cada institución tenga su sentido, no podemos negar que las bases económicas están afectando negativamente al desarrollo humano. Estamos donde quieren que estemos, compramos lo que quieren que compremos y vemos lo que quieren que veamos. ¿Realmente el camino indicado es el que nos impone el medio en el que nos criamos? De aquí surgen los malentendidos. La superación de la ignorancia, actualmente, se mide con las calificaciones obtenidas en los exámenes, en pruebas, en deportes, todo ello en base a la competitividad. ¿Qué hacer para ello? Mi solución consiste en ser reflexivos con nosotros mismos, nuestros pasos y pensamientos. ¿Por qué? Porque al final, el alma (traducción del cerebro-corazón) tiene memoria, y el dolor que sufre el alma consciente, al analizar que los seres humanos con los que se relaciona están perdiendo naturalidad, puede ocasionar colapsos y una mayor desinformación general. ¿Por qué escribo tal cavilación? Porque me preocupa mi ignorancia, me anonada el comportamiento del ser humano y porque nunca me cansaré de aportarle algo al alma compañera. Al fin y al cabo, somos animales sociales, y tendemos a imitar lo que hace el resto para así suplir las necesidades que conllevan las condiciones a las que nos enfrentamos. La cuestión es, ¿darse cuenta es útil para sanar la incertidumbre? La explicación de ello de forma más naturalista, será elaborada conforme mi nivel de pericia crezca. Como dijo Galileo Galilei, “Nunca he encontrado una persona tan ignorante que no se pueda aprender nada de ella”. Duele fallar, pero más aún duele no conocer qué hacer ante ello. Esta es la lucha de la que hablo. La lucha entre identificar lo dionisíaco (la inconsciencia y alegría de vivir, los caprichos de la sociedad occidental) y lo apolíneo (lo racional, lo virtuoso, la ética). Se busca medrar entre lo mundano y la fase rem del sueño, entre el conocimiento y la libertad. Todo el tiempo vivimos situaciones distintas, convivimos con pensamientos cada vez más juiciosos, y con pensamientos inauditos, con el intelectualismo volitivo y una ataraxia amnésica. Con energía y sueño. Con inapetencia nutricional y otras veces a punto de llegar al desmayo. Vaivenes hormonales. El recuerdo y la memoria a corto plazo. Fíjate si es duro saber sobrellevar esta contradicción tenaz. ¿El control absoluto es imposible? los ocho tipos de inteligencia y la creatividad impiden la activación de la atención en un solo itinerario. Se trata de la ilusión de dominio propia del transcurso empírico de la consciencia, es decir, creemos dominarlo todo e iremos ciñiendo tales lagunas con la experiencia. Tal vez, ya hallamos avanzado algo concienciándonos un poco más sobre lo que conlleva correr sin reflexionar; la involución y su antinaturalidad.

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