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La actualidad a debate | El día de los enamorados

El día de los enamorados, ¿amor o puro negocio? Hoy nuestras contertulias debaten sobre esta fecha tan señalada como controvertida en nuestra sociedad, dejando plasmados sus divergentes puntos de vistes

ALBA

 

 

 

Alba Alfonso Oller

 

SAN VALENTÍN, UNA IRRACIONALIDAD DEL SISTEMA

El día de San Valentín, como día de los enamorados empezó a celebrarse en el año 494 d.C, siendo fomentado por el papa Gelasio I, quien tomó la mesura de celebrar una conmemoración católica el 14 de febrero, con el fin de anular y prohibir la fiesta pagana de las Lupercales que se celebraba desde la Antigua Roma cada 15 de febrero en honor a Lupercus, protector de los pastores y sus rebaños, así como un homenaje a la loba que amamantó a los gemelos Rómulo y Remo (destinados a fundar Roma según ajadas leyendas). La Iglesia Católica justifica así la instauración, a partir del año 494 d.C,  la celebración del Día de los enamorados. Esta festividad religiosa se celebró hasta 1969, año en el que, bajo el pontificado de Pablo VI, la Iglesia Católica decidió eliminar San Valentín como festividad del calendario postconciliar (acordado en el Concilio Vaticano II), pasando a ser una fecha sin celebración y sí con santo. Mas la comercialización de este día ya estaba totalmente instaurada en la sociedad de consumo. Según explica la leyenda, el emperador romano Claudio II se enteró de lo que estaba realizando Valentín y ordeno ejecutarlo, convirtiéndose el religioso en un mártir y referente de todos los enamorados.

El primer cacheo que existe sobre la comercialización de esta fecha es el que señala Esther A. Howland, norteamericana que vendió tarjetas regalo con motivos románticos y dibujos de enamorados que ideó y realizó hacia 1842, vendiéndolas por unos centavos en la librería que regentaba su padre en Worcester (Massachusetts) y las cuales fueron exitosas.

El 14 de febrero es un día apolíneo y galán para gran parte de la urbe; los refugiados, el mundo en guerra, los indigentes, los marginados, familias indignadas y demás humanidad centrada, disfrazada cínicamente de un “perdidos”. Una etiqueta diseñada y moldeada por la élite cuya potestad se oculta bajo el yugo del capitalismo. El materialismo, el artificio del ser humano y base principal de este sistema, se entromete en nuestra lengua haciéndola viperina por segundos. Decimos querer más, sin razonar qué circo estamos escogiendo, sin saber las calorías innecesarias que dañan nuestros estómagos. No solo es favorecer la riqueza de unos pocos, sino que fomentamos la involución de la inteligencia y, lo más nocivo al ser humano; la infelicidad. ¿Dónde queda el progreso?sv

De nuevo nos disponemos a celebrar la plutocracia y sus déficits. La inexistencia de la vocación, el sistema educativo que nos hace creer que el amor se puede medir en días determinados y el olvido al amor consciente que hará de nuestro futuro un edén de justicia. Mientras tanto, seguimos contribuyendo a la degradación social y ambiental que suponen días como estos, debido a su estilo de vida insostenible. Un ejemplo de ello es la venta de las flores, provenientes de países donde mujeres cultivan estas en condiciones de toxicidad. Pero ello no se debe a la publicidad, sino al sistema irracional que exalta el consumismo como “salida de la crisis”. ¿A qué necesidad objeta este día? La creación como un día en referencia al mártir que permitió la libertad amorosa sí es benéfica, mas los valores del ahora son antihumanos. La sensación kafkiana del hoy se traslada a las redes sociales, al fracaso educativo y a soñar con las modas. Además, la pareja con “menos” fuerza y que no se adapta al rol de “pareja perfecta”, queda estigmatizada, así como aquellos ecologistas categorizados despectivamente como “raros”, y resto de relaciones. Y no mencionar a aquel que queda solo en casa penando por la pareja que no tiene, frustración que le supone la organización actual.

El romanticismo y el idealismo quedan en la poesía, no en un día comercial. Pero si no son los periodistas, profesores, y resto del pueblo enmascarado de ciudadanía quien conciencie a los niños del mañana, ¿quién tiene la voz? La voz y el grito por la igualdad está en manos de los individuos, utilizando los avances para evitar la carencia de conocimientos. Julián López, antropólogo, mantiene que “El amor romántico no tiene más de tres siglos. Es un invento occidental”. Con esto quiero decir que el amor como lo entendemos ahora, también puede ser pasajero y, por tanto, las inversiones en él suponen un gesto banal al progreso. El sentimiento de obligación que el matrimonio actual caracteriza a las familias del hoy es, totalmente criticable y cuestionable. El amor propiciado por la estructura evoca al ser humano a cometer actos crueles, todo debido al pecado auspiciado por la religión, como a la sensación de “responder” a lo que los mercados esperan de nosotros. La creatividad muere cada día y es el arma de poder que bloqueará la manipulación que se hace sobre nosotros, debido a la falta de autoridad, conocimiento y consciencia. Escuchar al corazón es una idea inútil, pues este está desinformado y vacío de realidad, lucha y altruismo.

La historia ya no la hacen los humanos, sino que la hace la propaganda, debiéndose así conseguir lo contrario, una historia que la hagan los humanos, fabricando así una cultura cuyos valores son sanos. El romanticismo, el amor para siempre y el sexismo de ahora, puede verse modificado con el paso de los años, pero no lo hará solo, lo hará la libertad y cohesión inteligentes. Es una cuestión que engloba la antropología, la sociología, la psicología social y las ciencias sociales, siendo un reto para todo amante del amor en pareja y la evolución cultural.

 

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Laura Castilla Jiménez

 

LLAMAMIENTO AL AMOR

El amor es lo más parecido a la magia que vamos a conocer en vida y todos estaremos de acuerdo en que hay que demostrarlo cada día, pero la realidad es que no sólo no lo hacemos, sino que además tendemos a manifestar los sentimientos negativos hacia los demás y a guardarnos los positivos. No tenemos más que dar un simple paseo para darnos cuenta de que una discusión en público tiene mayor aceptación que un beso, y es por eso por lo que el amor también merece tener un día – a falta de todos – para que pueda ser celebrado.

“Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo — William Shakespeare en Hamlet.”

En estos tiempos de prisas y otros egoísmos, el amor es un asunto que a todos nos queda pendiente a excepción del día de San Valentín. Cada 14 de Febrero paramos a pensarnos qué podría hacer feliz a la persona que amamos, y aunque solo sea una vez al año, ambas partes están dispuestas a dejar de lado los problemas y reproches para centrarse en todo aquello que les hizo llegar a donde están y que aun las mantienen unidas. Por una vez, aislamos quejas minúsculas y sonreímos por lo que no valoramos el resto del tiempo, y cuando toman nuestra mano nos sentimos coAu7u3sf92qZx0dAeAmGlUpOD0964u66iAXRWtC-jSA6umo el primer día. San Valentín es el único día en 365 en el que sacamos tiempo para mirar a los ojos y besar sin temporizador, y lo más importante, sin condiciones.

Vivimos en un mundo en el que celebramos fracasos, aniversarios de muertes y días de enfermedades, pero cuando llega el día del amor nos hacemos los resignados. ¿Será la conciencia hablando por nosotros? Por supuesto que el amor hay que celebrarlo cada día, pero eso no depende más que de nosotros, y es esa la razón por la que cada 14 de Febrero debemos sonreír y dar gracias por tan bello recordatorio.

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