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Toñi Rodríguez junto a una compañera

La Corrala Utopía, pendiente de desalojo

Julia S. Martínez / José Granero | Toñi Rodríguez, vecina de la Corrala Utopía,  se mantiene en huelga de hambre desde el 30 de enero, debido a la situación de desamparo que viven los vecinos frente a Ibercaja. Por ello se convocó a los medios, y además aprovechó para contextualizar el riesgo de desalojo en que se encuentran los vecinos de las viviendas.

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En la calle San Fernando se encuentra Toñi Rodríguez, justo a las puertas de la oficina de Ibercaja, la entidad propietaria de las viviendas que los vecinos han rebautizado como Corrala Utopía. Está en huelga de hambre hasta que den una solución a los vecinos de las viviendas ocupadas. En una rueda de prensa ante los medios en la misma calle, Toñi expresó los motivos que le han llevado a esa situación: “llevo seis días en huelga de hambre para que este señor, Amador Franco, se siente con mis compañeras o conmigo y contarle los problemas que tenemos allí cada familia. De él depende la vida mía”.

La historia de la Corrala Utopía comienza el uno de mayo de 2012, cuando una veintena de familias ocupó un bloque de viviendas que estaba vacío desde que se terminó de construir, unos dos años atrás. Entre ellas había personas que habían sido desahuciadas, desempleadas y otras que no podían acceder a una vivienda además de niños y ancianos. El bloque de pisos consta de un total de 32 viviendas que el propietario, Ibercaja, no ha llegado a vender. Las familias estaban relacionadas con el 15-M, en su mayoría, y este movimiento mostró su apoyo a la ocupación. Desde entonces, las familias reclaman una vivienda digna, un alquiler social en función de la renta Actualmente hay treinta y seis familias viviendo en la Corrala Utopía.

Dos años de reuniones infructuosas

Orden de desalojo de la Corrala Utopía.

Orden de desalojo de la Corrala Utopía.

Después de veintiún meses dentro de las viviendas, los vecinos quemaron su último cartucho cuando se organizó una negociación en la sede de Ibercaja en Zaragoza, donde estaría presente el Defensor del Pueblo Andaluz y así intentar conseguir una solución viable para todos. Desde Ibercaja alegan que han intentado dar solución al conflicto ofreciendo pisos sociales para los okupas en otros edificios de la ciudad a través de su programa de Llaves solidarias, pero nunca en la propia corrala.

“Y mantuvimos una reunión con el jefe de negociaciones de Ibercaja. Le entregamos el proyecto con el Defensor del Pueblo y este señor nos dijo que en cuanto terminara la reunión, le iba a hacer llegar el proyecto al señor presidente y que al día siguiente nos darían respuesta. Y nos dirían lo que había hablado con el señor Amado Franco. Al día siguiente, no nos dejaron pasar, dos compañeros y yo nos pudimos colar.” Así relataba una vecina afectada por la situación sufrida en Zaragoza,  el fracaso  de la negociación que salvaría sus hogares. Pero poco después de mantener la reunión, Ibercaja reactivaba la petición judicial de desalojo. Produciéndose así la noticia más temida por las familias que allí conviven. “Cuando Amador Franco bajó de la reunión tan importante que tenía, nos dijo que él había hecho todo lo que tenía que hacer, que había informado de nuestro proyecto y que ya no nos podía decir más. Si nos dijo que el mismo viernes que estaban firmando el auto de desalojo estaban reunidos el defensor del pueblo en Madrid con el que está llevando el tema de la corrala desde un principio”.

Sé que estoy poniendo mi salud, pero la pongo con mucho orgullo. Si voy a estar en la calle, a última hora me voy a morir en la calle

Los vecinos afrontan ahora una orden de desalojo. El Juzgado de Instrucción nº 3 de Sevilla ha dado un plazo que acaba el próximo sábado 15. Ante esta situación, los vecinos han decidido recurrir la orden ante la Audiencia Provincial. Su abogado, Luis de los Santos, afirma que la jueza no tiene por qué suspender el desalojo, pero que “si se produce, se va a producir un perjuicio de imposible reparación, al ejecutar provisionalmente el desalojo”. Por este motivo, opina que habría que esperar a ver qué dice la Audiencia “por si decide que no se ajusta a derecho”. Sobre la expulsión de los vecinos, el letrado dijo que “como ha dicho el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, está por encima la vida humana sobre el derecho a la propiedad” y que “para que se produzca un desalojo de este tipo, se necesita que las administraciones públicas tengan una alternativa para estas familias”.

De momento, Toñi Rodríguez sigue en huelga de hambre a las puertas de la oficina de Ibercaja, en la calle San Fernando, hasta que el director de la entidad acceda a reunirse con ellas: “Sé que estoy poniendo mi salud, pero la pongo con mucho orgullo. Si voy a estar en la calle, a última hora me voy a morir en la calle”. Ante una pregunta sobre qué harán si finalmente se lleva a cabo el desalojo, dijo que “nosotros vamos a resistir dentro. Que trabajen un poquito porque se llevan los dineros y no hacen nada.” Su compañera Manuela, por su parte, expresó que “hay que ir a la Junta y decirle que se mueva […] porque hay personas enfermas, hay niños, hay personas que como haya un desalojo puede ser que se queden de un infarto”.

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