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Latinoamérica gira a la derecha

La convulsión política que vive Latinoamérica termina con la hegemonía de la izquierda en la región

Desde la década de los 90 y el comienzo del nuevo siglo, distintos movimientos de corte socialista habían alcanzado grandes cuotas de poder, con victorias incontestables en las urnas.

Tanto en los llamados gobiernos de “socialismo carnívoro” (Venezuela, Ecuador y Bolivia) como en los países donde se había impuesto un “socialismo vegetariano” (Argentina, Brasil y Uruguay) el apoyo popular del que gozaban estos gobiernos era masivo entre las clases más empobrecidas, las clases trabajadoras que más habían sufrido las consecuencias de las economías neoliberales en Latinoamérica, con un importante apoyo también de la comunidad indígena en algunos países como Bolivia o Ecuador.

Sin embargo estos movimientos viven en este momento un retroceso importante en cuanto a apoyo popular se refiere, la hegemonía de la izquierda parece desvanecerse y la lucha por el poder vuelve a estar a la orden del día.

VENEZUELA

Venezuela es quizás el país de Latinoamérica donde más encarnizada está siendo esta lucha por el poder. La economía del país no se encuentra en su momento más boyante precisamente, con problemas como el desabastecimiento o la inflación desmesurada, lo que ha creado un gran descontento popular.

Este descontento está siendo canalizado por una oposición cuya estrategia es la movilización y la agitación constante. Tras ganar las elecciones a la Asamblea Nacional, la oposición al gobierno de Maduro ha comenzado la recogida de firmas para la convocatoria de un referéndum revocatorio que destituya al presidente.

Una de las consecuencias directas de esta victoria de la oposición en la Asamblea Nacional es la aprobación de la Ley de Amnistía (aunque el Tribunal Supremo la ha rechazado por inconstitucional) que entre otros delitos, amnistía el “financiamiento del terrorismo”, el “uso de menores en comisión de delitos” o la “instigación al odio” siempre que se cometieran desde la época de Chávez con el objetivo de “cambiar el orden institucional o el gobierno establecido”.

BOLIVIA

La situación en Bolivia es completamente distinta a la que vive Venezuela. El gobierno de Evo Morales sigue manteniendo unas cuotas elevadas de apoyo entre las clases populares y la comunidad indígena, a la que él mismo pertenece, llegando a obtener más de un 60% de los votos en las pasadas elecciones.

Sin embargo el líder del Movimiento al Socialismo sufrió una derrota en el Referéndum Constitucional que convocó con el objetivo de reformar la limitación de mandatos y poder volverse a presentar como candidato a presidir la nación. El “No” a esta reforma acabó consiguiendo el 51% de los votos, y Evo Morales no podrá ser reelegido.

ECUADOR

El presidente Correa tampoco repetirá como presidente del gobierno de Ecuador tras su decisión de no impulsar una reforma legislativa que permita su reelección para “apoyar la consolidación de nuevos cuadros políticos”, según afirmó la presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador.

Los partidos aún no cuentan con candidatos definitivos por lo que las encuestas son mera especulación y solo reflejan que la continuidad del partido oficialista en el poder no está del todo clara.

ARGENTINA

El caso argentino ha constituido una de las mayores derrotas para la izquierda de Latinoamérica. El candidato del partido ‘kirchnerista’, Daniel Scioli fue derrotado a finales del pasado año en segunda vuelta por el empresario multimillonario Mauricio Macri, líder de ‘Cambiemos’, una formación de corte neoliberal.

La victoria de Macri acaba no solo con la hegemonía del ‘Frente para la Victoria’, fundado por Néstor Kirchner y que gobernaba desde 2003, sino con la hegemonía del ‘peronismo’, cuyo poder no había sido interrumpido prácticamente desde la caída de Videla.

BRASIL

Brasil es otro de los países donde la convulsión política y social está más acrecentada. A la pérdida de apoyo que vive el PT se suma el proceso de ‘impeachment’ para destituir a la presidenta Dilma Rousseff. Este proceso comenzó el pasado 17 de abril y fue aprobado por una amplia mayoría en el parlamento entre alabanzas a la dictadura y al torturador Carlos Alberto Brilhante Ustra por parte de alguno de sus impulsores. Actualmente la presidenta Rousseff ha sido apartada temporalmente del cargo y Michel Temer (PMBD) investido como presidente interino. Si Dilma Rousseff es destituida finalmente, el nuevo gabinete de Temer (compuesto solo por hombres blancos) se perpetuará hasta 2018.

La presidenta Rousseff ya ha calificado al nuevo ejecutivo de ilegítimo ya que la base legal del ‘impeachment’ es bastante dudosa, teniendo en cuenta que la presidenta no está siendo investigada por la justicia y la discrepancia ideológica no está recogida como base para realizar un proceso destituyente.

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