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Ser o no ser. Pucherazo en la urna de cristal

El pasado viernes, 2 de enero, PODEMOS se convirtió, una vez más, en “trending topic”.

Pablo Iglesias, líder de PODEMOS.

Pablo Iglesias, líder de PODEMOS.

Las redes sociales, en particular Twitter, se colmarían de presuntas acusaciones hacia la directiva del partido del momento, bajo la etiqueta #PucherazoPodemos, tras concurrir la elección de órganos municipales que terminarían por consagrar el liderazgo del sector de Pablo Iglesias en las principales ciudades españolas.

Las críticas se fundamentaron en que el número de votos era superior al número de simpatizantes inscritos en el censo, tomando como ejemplo los ayuntamientos de Tudela (Navarra), Ermua (Vizcaya) o Alhaurín de la Torre (Málaga).

PODEMOS decidió rebatir los reproches de los internautas desde su cuenta de Twitter, afirmando que los datos del censo estaban desactualizados en la web de resultados. Al parecer, los datos encontrados en la web corresponden a los ya existentes a fecha de 16 de noviembre de 2014.

Seguidamente, la formación presidida por Iglesias se disculparía ante su grave error, aún así, se insistió en que, tanto el censo como las votaciones, fueron editados por las entidades Agora Voting y Open Kratio a través de un sistema absolutamente fiable.

Sus votantes, militantes y simpatizantes, sin embargo, siguen creciendo, creyendo en la “transparencia” de su proceso y posicionándolos a la cabeza de las encuestas preelectorales.

Ni que decir tiene, que desde dentro de sus propias filas saldrán flamantes camaradas y adalides de la ética y la transparencia casi divina que no escatimarán esfuerzos en afirmar y reafirmar que este polémico debate que, gravita alrededor de la honradez del partido será “tan solo, un bache en el camino de lucha hacia el liderazgo”, ya que, por el momento, PODEMOS no acepta ninguna sugerencia y seguirá el mismo cauce.

De manera paralela al debate suscitado en los medios de comunicación, la polémica ciudadana está ya servida. Las dudas y las reservas sobre la verdadera naturaleza de PODEMOS afloran cada vez con más fuerza desde muchos sectores de la sociedad, el miedo a la decepción, a que las expectativas que surgieron en torno a podemos acaben prácticamente a la misma altura de esos partidos a los que ellos califican como casta adquieren cada día más tintes de pánico actual, pánico a que la única razón de ser de podemos sea idéntica a la de un partido de corte clasista, centralizado y uniformado en torno a la voz y los dictámenes del “supremo líder”.

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