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"creativity is intelligence having fun", by Lexi

De la inteligencia múltiple a la educación personalizada

Howard Gardner, premio Príncipe de Asturias en 2011 y numerosamente laureado como psicólogo, fue conocido mundialmente en los años ochenta por su teoría de las inteligencias múltiples. En ella defendía que no solo no había una sola inteligencia, si no que había ocho diferentes, cada una, conformada como un pequeño ordenador dentro de nuestro cerebro: unas de la información musical, otra de la espacial, otras de la psico-motriz… Los cerebros son muy diferentes entre sí, y pensar que sólo puede hacer una cosa dentro de ellos es erróneo.

Gardner define ocho tipos de inteligencia, que se encuentran en mayor o menor medida dentro de cada individuo y cada etapa de nuestra vida. Habrá tanto tipos de inteligencia cómo inteligencias múltiples haya: visual y espacial, verbal, kinestésica, lógico-matemática, musical, intrapersonal, interpersonal y naturalista. Pero medir esta inteligencia es problemático, sobre todo, cuando no hay consenso sobre cómo hacerlo. Cuando la gente usa el término de inteligencia, se suele referir al concepto de inteligencia en la escuela, es decir, basándose en los resultados en una u otra materia. Si eres bueno en matemáticas o en lengua, te irá bien en la escuela y mientras estés allí, pensarás que eres inteligente.

A principios del siglo XX, se creía que con un test de inteligencia se podría clasificar a las personas según su IQ (coeficiente intelectual). Si los resultados eran buenos, eras bueno en todo; si eran regulares, eras regular en todo; y si eran malos resultados, simplemente no servías para ello, y así aceptaban su estupidez. El problema de este estudio, no es el cómo medir estos resultados o que resultado da, si no la importancia y la relevancia que se le daba en el ámbito estudiantil y familiar en la época.

Este pensamiento arraigado occidental, nacido en París, contrasta con la forma de pensar de la corriente asiática, que se basaban en un refrán popular que decía: Elige bien a tus abuelos y trabaja mucho”; y cómo a las generaciones anteriores no se les puede elegir, ni podemos transformar nuestra herencia genética, lo verdaderamente importante era decidir aquello en los que queríamos trabajar y cuánto nos vamos a esforzar en él para conseguir nuestros objetivos. De esta forma, la calidad de la enseñanza y las decisiones que tomamos influyen en mayor medida en nuestro futuro que un test que alguien elaboró en París hace cientos de años.

“Si no sabes cómo comprender a los demás, si no te entiendes a ti mismo, si no sabes moverte por un plató de televisión, si no sabes abrirte un camino en cualquier ámbito; aunque tengas el mayor coeficiente intelectual jamás observado, serás un completo estúpido en muchas otras cosas”

Mozart era un músico genial carente de toda inteligencia emocional, como nos relata cualquier fragmento de su vida, aunque nadie dudaría de su genialidad. Al igual, nuestras capacidades e inteligencia múltiples pueden tener un desarrollo desigual sin que ello represente un obstáculo para la realización personal. Sin embargo, un resultado negativo en un test de inteligencia tradicional puede asociarse a una condena al fracaso. Librarnos de este estigma social es un gran logro de la teoría de las inteligencias múltiples.

La irrupción de las nuevas tecnologías nos obliga a educar a los niños de una manera distinta”

Cada uno de nosotros, aprendemos de una manera distinta, tantas como inteligencias múltiples básicas hasta. Gracias a la introducción de las nuevas tecnologías se está haciendo realidad la educación personalizada. Con un “clic”, elegimos lo que queremos leer o a que queremos exponer nuestra mente, haciendo del estudio algo nuestro. Es así, como la función del profesor ha ido evolucionando hasta convertirse en ayudar a los alumnos a definir cuál es un tipo de inteligencia, y ayudarles a utilizarlas para acceder más fácilmente al conocimiento. Todo ello, sin olvidar el reto de sus habilidades. Así, el profesor pone en manos de los alumnos la responsabilidad de su propia educación, enseñándoles a controlarse y a decidir qué es lo mejor para ello, desarrollando juntos las mejores condiciones de estudio y aprendiendo a relacionarse con los demás.

La independencia y la autonomía que no dan las nuevas tecnologías son recursos que la sociedad está reclamando a las generaciones venideras. Se requieren personas emprendedoras, que sepan trabajar con la diversidad cultural y de recursos tanto personales como de su entorno.

“Nunca hay motivo para recortar la educación porque supone construir para el futuro. Es algo que a todos nos parece ser obvio, menos a los ministros de educación y a los gobiernos modernos”, dijo Gardner

 

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