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Toda una generación en riesgo en Turquía

Alerta por el gran número de niños sirios que no reciben educación en Turquía. Lo que “pone a toda una generación en riesgo”, según la organización Human Rights Watch (HRW)

Más de 400.000 niños sirios no reciben educación en Turquía. Como consecuencia de la guerra en Siria, miles de personas han tenido que huir de su país. Turquía acoge a más de dos millones de refugiados de su país vecino.

No proporcionar educación a los niños sirios pone a toda una generación en riesgo”. “Sin esperanzas reales para un futuro mejor, los refugiados podrían terminar poniendo en juego sus vidas volviendo a Siria o o emprendiendo peligrosos viajes hacia Europa” según Stephanie Gee

Solo 212.000 de los 708.000 menores en edad escolar continúan su ritmo académico, según los datos del Ministerio de Educación. Estos datos son cada vez más preocupantes y el problema es que el sistema educativo de este país no tiene capacidad suficiente para asumir a tal cantidad de alumnos. Además, a este problema se unen otros de integración de los niños, como por ejemplo el idioma, que supone una fuerte barrera.

Para paliar esto, El Ministerio de Educación anunció el 2 de octubre un nuevo programa con el que quiere escolarizar a 270.000 niños sirios antes de enero de 2016 y a 370.000 antes de que concluya el actual curso escolar. Para ello se han abierto turnos vespertinos en algunos colegios y se han establecido centros de educación temporales. Además, se ha contratado a profesores sirios y se ha impreso material educativo en árabe. Por otra parte, es destacable la labor de diversas ONG locales, internacionales y sirias que organizan clases. Entre 100.000 y 200.000 personas asisten a ellas tanto dentro como fuera de los campos de refugiados.

Este contexto nos deja historias como la de Samir, de once años, y Mohammed, de siete. Samir no va a la escuela. Pasa el día en una zapatería ayudando a su padre. Desde que huyeron de Aleppo en 2013 no han recibido educación. Primero, huyeron a Beirut (Líbano) donde debido al exceso de alumnos en las aulas, no consiguieron entrar en la escuela. Después se trasladaron a Turquía donde tenían algunos familiares. Pese a conseguir el carné internacional, que les permite residir en Turquía y contar con un servicio gratuito de educación, al mayor lo matricularon en una clase superior a la correspondiente y fue incapaz de seguir las clases. El pequeño Mohammed continúa sus estudios.

«Me gustaba la escuela. Me gustaba estudiar matemáticas y lo echo de menos» dice Radwan, de once años, trabaja once horas al día y siete días a la semana en un taller de ropa para ayudar a su madre viuda en el sustento de sus hermanos

Si no se soluciona esta situación estos niños no tendrán ni futuro, ni oportunidades. Por lo que los gobiernos deben de hacer todo lo posible por fomentar la formación académica y garantizar a estos niños un sustento económico en el futuro. Todo esto sin olvidar los problemas que sufrirán estos niños respecto al reclutamiento por parte de grupos armados. El fomento de la formación ayudaría a educar a la sociedad siria para que no tengan lugar estas circunstancias. Porque como han dicho varios intelectuales “abrir más escuelas y no harán falta tantas cárceles”.

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