Home / Sociedad / Juan Carlos Gil: «Veía por encima de mi cabeza los cazas rusos»

Juan Carlos Gil: «Veía por encima de mi cabeza los cazas rusos»

Carmen Carrascal e Isabel Pérez Sollet.

Extremeño y natural de Villanueva de la Serena, Juan Carlos Gil es además de profesor de redacción periodística en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, un amante incondicional de la tauromaquia. Estudioso y perseverante, Gil, que fue novillero en su juventud, mantiene viva actualmente su afición taurina publicando numerosos trabajos de investigación sobre el mundo del astado. El periodista y profesor abre las puertas de su despacho a una entrevista que pretende conocer, de primera mano, su experiencia como reportero freelance en la frontera Siria.

 

¿Cuáles fueron los motivos o la motivación que le llevó a trasladarse a la frontera?

Pues contar o conocer de primera mano cuál era el problema que estaba sucediendo en Europa y sobre todo intentar aportar algo desde el ámbito de la comunicación y de la colaboración. Siempre me han preocupado los temas sociales, los temas relacionados con la migración en general así que era una oportunidad magnífica para poder comprobar qué estaba pasando y sobre todo para poder ayudar y tener una visión global y general del problema de la migración.

 

¿Qué es lo que más le impactó de aquella situación?

Me impactó sobre todo la tristeza de los migrantes porque se les notaba que habían dejado una vida en Siria. También, me impactó la entereza de la gente que estaba ayudando a estas personas porque estaban ofreciendo lo poco que tienen para solucionar un drama que tiene vinculaciones geopolíticas y humanas. Entre otras cosas, además, me llamó también poderosamente la atención que Europa está viendo el problema con un tinte explosivamente económico.

 

El profesor, Juan Carlos Gil con unas alumnas.

El profesor, Juan Carlos Gil con unas alumnas.

¿Cree que Europa debería alojar a esta cantidad de refugiados? 

Por supuesto. Además, no solo debería hacerlo sino que es un compromiso humanitario. En el fondo, no son tantos como dicen en los medios de comunicación. Todavía a día de hoy los refugiados sirios (eritreos, afganos o iraquíes) que hayan podido entrar, no llegan al millón de personas que demandan asilo político. En Europa, hay cerca de 500 millones de europeos, por lo cual no me cabe en la cabeza que no se pueda distribuir un millón de personas entre 500 millones. Es lo mismo que, cuando uno paga una cuenta de 400 euros le da lo mismo pagar 401 que 402, si somos 28. Entre 28 un millón no es nada. A ver, entendedme, lógicamente comprendo que Alemania dice que la demanda de asilo en su país ha duplicado la cifra del año anterior que lleva ya 700 mil refugiados. Entiendo que si todo el bloque de refugiados se concentra en un mismo país es insostenible, pero en Europa somos 28, no solo Alemania.

 

¿Qué opina sobre las organizaciones ilegales que ejercen el tráfico de refugiados?

En momentos de drama humano todavía hay gente que tiene la insensibilidad de aprovecharse del mal ajeno por lo que me parece repugnante e incomprensible desde el punto de vista humano. Eso existe, y el problema es que me da la sensación de que existe casi en connivencia con determinados gobiernos, aunque por parte de los ejecutivos no se pone las medidas necesarias para que se pueda atajar el problema de las mafias. No solo en Irak, no solo en Siria, no solo en Turquía sino también en nuestra frontera con África. Así que es un problema de dimensión internacional que debería implicar a todos los países de la Unión Europa y no solo a los que tienen frontera con otros países. Debería de haber una disposición política al intercambio de datos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado de todos los países miembros para proponerse acabar con estas mafias que en el fondo están muy interesadas en que sigan todos estos problemas.

 

¿Cree que el conflicto puede desembocar en una tercera guerra mundial?

Hombre no diría yo tanto, porque ahora mismo tenemos un problema en Siria que es una guerra civil que se declaró en el año 2011 con todo lo que fue la primavera árabe. Por determinados intereses políticos, Bashar al Assad ha seguido en el poder en Siria. El respaldo de ciertos países con un poder de veto en el consejo de seguridad de la ONU (en concreto, Rusia y China) lo ha mantenido en el poder. Ahora se quiere hacer una transición en Siria contando con Bashar al Assad y parece que eso no lo ve mal Francia. Por tanto, no me parece que estemos ante un problema de dimensiones mundiales, tenemos un problema grave que afecta a un país, a una zona muy sensible de Europa que son los Balcanes, que acaban de atravesar multitud de guerras, países heridos en los que todavía se exige una colaboración entre ellos para poder solucionar este drama humano. Si te soy sincero, no creo que estemos ante un problema de dimensiones mundiales. Sin duda alguna, ahora mismo se están captando a través de las redes sociales a una gran cantidad de personas para la lucha armada con el objetivo de crear un mundo islámico, eso sí me parece peligroso, pero no creo que estemos ante una tercera guerra mundial.

 

¿Cuál cree que es la solución a esta situación?

El problema de los refugiados es que en el fondo es la consecuencia de un problema mayor: el problema de Siria. Pero no solo éste, si no que tenemos problemas con Turquía, con las mafias, con las fronteras europeas, etc. Así que primero hay que clarificar ante qué problema nos encontramos; si nos encontramos ante el problema de Siria se puede solucionar parte del conflicto de los refugiados. La solución está allí. La solución consiste en pacificar un territorio, que ahora mismo está incendiado. Los datos nos dicen que los países que más refugiados recibe son Jordania, Líbano, Turquía e Irak con 4 millones de sirios desplazados, porque son evidentemente los países fronterizos. Es un problema que trae como consecuencia una guerra civil, que ahora mismo es a muchos bandos; por un lado está Bashar al Assad creando un grupo de paramilitares que apoyan su movimiento; en otro lado hay un grupo de rebeldes contra Bashar al Assad y dentro del grupo de rebeldes, hay distintas facciones, algunos sunníes, otros chiíes; y por otro lado el estado islámico, tomando territorios como por ejemplo la ciudad de Palmira, estratégico para Siria. Por lo tanto, resulta normal que tengamos un problema de refugiados, es lo menos que podíamos tener teniendo en cuenta cómo está la situación en Siria. Primero habrá que solucionar eso y cuando eso esté solucionado, se reducirá drásticamente el problema de los refugiados.

 

Después del viaje, ¿cambió su visión hacia la sociedad y los derechos humanos?

Bueno… 26 días no dan para tanto. Han sido 26 días en los que he estado ocupado, primero, en observar; segundo, en cuidarme; y tercero, en echar una mano. No me ha dado tiempo todavía a saber si ha cambiado o no el concepto de derechos humanos. Por mi parte, sigo manteniendo mi visión de lo que son los derechos. Desde mi punto de vista, solo ha cambiado, al menos, la concepción de la sociedad en los Balcanes. Esta era una zona de la que había leído mucho y siempre me había interesado en el conflicto entre Serbia y Croacia, en el conflicto en Macedonia, en Grecia, Montenegro, etc. Y evidentemente he visto que las heridas siguen abiertas y a pesar de todo hay una mínima colaboración entre esos países para ayudar a los refugiados, muy posiblemente porque tienen muy de cerca su historia los desplazamientos masivos que ha habido en los Balcanes a lo largo de estos últimos 30 años. Así que, eso sí que me ha sorprendido muy gratamente. El hecho de que la gente sea capaz de, al menos, en una situación de drama humano, ponerse de acuerdo para ayudar a sus coetáneos.

Un amigo mío, durante una charla informal como quizás puede ser esta, me propuso contar de una manera no profesional sino periodísitica, lo que estaba pasando. Partiendo de esta base, y ahogado por el convencimiento, viajé a Viena y dediqué mi tiempo a observar cómo estaba la ciudad, las estaciones de trenes y autobuses, etc. Casi sin querer, tropecé con el convoy de los refugiados y me puse en contacto con ellos y con su coordinador, con el que me fui moviendo por los países afectados. Cometimos la torpeza y la locura de irnos a Líbano y aquello fue un horror. Cuando quisimos salir, no nos dejaron y nos vimos obligados a pagar a una mafia para salir. Nos montaron en un pesquero y atravesamos el Mediterráneo al mismo ritmo mientras que por encima mía, volaban los cazas rusos que provenían de Siria, donde había bombardeado ciertos puntos.

El periodismo de agencia es fundamental, pero allá donde haya gente que cuente desde su óptica personal, su experiencia y su estilo. Ahí, hay un elemento clave para el periodismo, el cual consiste en cogerte la mochila y decir, me voy.

 

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

x

Check Also

Memoria

En primer plano se encuentra una mujer. Podría describir los colores del pañuelo que envuelve su cabeza, mencionar que no ...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies