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Oriana, nueva hippie del XXI
Oriana, nueva hippie del XXI

NEORRURALES, LOS NUEVOS HIPPIES DEL SIGLO XXI

Algunos jóvenes españoles han decidido vivir al margen de la tecnología y del estrés de las ciudades trasladándose al campo y basando su dieta en productos orgánicos. Esta nueva generación son los llamados nuevos hippies

Tras la polémica del niño de seis años de Olot (Gerona) que padece difteria se ha abierto de nuevo el debate de porqué algunos padres no vacunan a sus hijos. Cada vez son más los españoles que cambian el asfalto por el campo, renunciando así a sus obligaciones típicas del estrés que se vive en las grandes ciudades por la tranquilidad que otorga la naturaleza. El neorruralismo es un fenómeno en auge para todos aquellos que quieren otro estilo de vida.

Oriana vive en Tortellà, un pequeño pueblo de 700 habitantes cerca de Olot (Gerona) junto con su hija de tres años y su compañero. Su día a día se vive de manera tranquila, sin preocupaciones y marcando qué hacer sobre la marcha.

Antes de su exilio al campo, Oriana vivía en Barcelona. Estudió la carrera de Química y fue en la etapa universitaria cuando despertó su interés por la agroecología. Así entendió la importancia por la alimentación. Por esa razón ella y su familia solo comen productos ecológicos de la zona, sin pesticidas.

“Que el alimento sea tu medicamento. Todo el mundo lo sabe, no es nada nuevo. Somos lo que comemos”, afirma Oriana

Cuando alguien de su familia enferma, su primera opción son siempre los remedios naturales como infusiones, própoli u otras hierbas medicinales. Solo en casos extremos recurre a la medicina convencional.

La joven catalana ha decidido no vacunar a su hija. “No se puede criminalizar a nadie. Lo de vacunar a tus hijos es una opción libre y respetable de cada familia”, asegura.

Un comentario

  1. ¿No hombre! Como vamos a coartar la “libertad” de unos descerebrados padres para poner en peligro la vida de su vástago. Después ya se encargarán los sufridos médicos de intentar salvar la vida del inocente niño y si es necesario, como parece que va a ocurrir con la pobre criatura de Olot con los pulmones, los riñones y el corazón destrozados, pues ya se verá si aguanta un trasplante o directamente se muere. Pero eso sí ¡nada de vacunaciones obligatorias! que van contra el sacrosanto principio de que un imbécil, por el mero hecho de haber parido a un niño, ya se cree que sabe más de epidemiología, fisiología, medicina, virología e inmunología que los millones de científicos y médicos que se dejan la piel para inventar y perfeccionar las vacunas. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2015/06/infancia-y-antivacunas-una-explosiva.html

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